Una esquina de la sábana
Una esquina de la sábana está a centímetros del piso,
fue testigo de una noche de pasión;
la poesía, la escribiste tú,
los argumentos, los puse yo.
Una esquina de la sábana está a centímetros del piso
y nos acompañó en un viaje a otra dimensión;
la música, la compusiste tú,
los motivos, los inventé yo.
La esquina, pudo sentir el compás de nuestros cardíacos ritmos,
una danza de latidos;
la pintura, la hiciste tú,
la inspiración, de mi salió.
Esa esquina de esta sábana, sábana blanca, pura, pacífica,
intentó descubrir el por qué de los suspiros;
el te quiero, susurraste tú,
el mi amor, lo dije yo.
Y al final de nuestro viaje, ella quedó,
sin poder saber de nuestros sueños,
quieta, inmóvil, serena,
a unos centímetros del piso.
Una esquina de la sábana está a centímetros del piso,
fue testigo de una noche de pasión;
la poesía, la escribiste tú,
los argumentos, los puse yo.
Una esquina de la sábana está a centímetros del piso
y nos acompañó en un viaje a otra dimensión;
la música, la compusiste tú,
los motivos, los inventé yo.
La esquina, pudo sentir el compás de nuestros cardíacos ritmos,
una danza de latidos;
la pintura, la hiciste tú,
la inspiración, de mi salió.
Esa esquina de esta sábana, sábana blanca, pura, pacífica,
intentó descubrir el por qué de los suspiros;
el te quiero, susurraste tú,
el mi amor, lo dije yo.
Y al final de nuestro viaje, ella quedó,
sin poder saber de nuestros sueños,
quieta, inmóvil, serena,
a unos centímetros del piso.