Tus cabellos, relucientes de azucenas,
de lavandas, margaritas y jazmines,
con su música barroca de violines,
me subyugan como canto de sirenas.
Con miradas sugerentes y agarenas,
con tus labios impregnados de carmines,
rememoro las campiñas y jardines
que pusieron en mi cuello tus cadenas.
Mi alegría se disipa en la espesura
de ese amor que, convertido en un lamento,
esculpía indiferente la tortura.
Lo que queda de mi oscuro pensamiento,
que recuerda con nostalgia tu hermosura,
es la estrella que ilumina el firmamento.
..--..
VicenteMoret
de lavandas, margaritas y jazmines,
con su música barroca de violines,
me subyugan como canto de sirenas.
Con miradas sugerentes y agarenas,
con tus labios impregnados de carmines,
rememoro las campiñas y jardines
que pusieron en mi cuello tus cadenas.
Mi alegría se disipa en la espesura
de ese amor que, convertido en un lamento,
esculpía indiferente la tortura.
Lo que queda de mi oscuro pensamiento,
que recuerda con nostalgia tu hermosura,
es la estrella que ilumina el firmamento.
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VicenteMoret