Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
UNA FLOR CADA MAÑANA (SONETILLO)
Cada día, de mañana,
le regalaba una flor
que dejaba en su ventana
como prueba de su amor.
Ella alzaba la persiana
para aliviar su calor,
y su sonrisa lozana
refulgía de esplendor.
Un día su bella amante
no salió más a la cita
dejando un interrogante.
De entonces en adelante
una tristeza infinita
de su desdicha es causante.
Cada día, de mañana,
le regalaba una flor
que dejaba en su ventana
como prueba de su amor.
Ella alzaba la persiana
para aliviar su calor,
y su sonrisa lozana
refulgía de esplendor.
Un día su bella amante
no salió más a la cita
dejando un interrogante.
De entonces en adelante
una tristeza infinita
de su desdicha es causante.
Última edición:
::