arturo10
Poeta recién llegado
Había pasado mucho tiempo desde la última vez
en que la luna saludó al sol,
se encontraron de frente lejos del ocaso,
fijaron sus miradas sin entender de sentimientos,
hablaban sin palabras pero entendían al amor
que se desdibujaba entre las nubes del cielo.
Las estrellas se apagaban, una a una,
dando vida a aquel que se manifestaba
entre los dos enamorados, quienes se miraban
y nada más, nada más fue necesario,
nada más hacía falta para que aquel encuentro
fuera perfecto, pues lo imperfecto se complementa.
El mundo entero cerró sus ojos,
guardó su voz en un silencio que sorprendió al destino
adornando el recorrido de aquellas dos almas,
almas, que se encontraron por un momento
que para el cielo fueron sólo segundos,
pero para ellas fue una gota de eternidad.
en que la luna saludó al sol,
se encontraron de frente lejos del ocaso,
fijaron sus miradas sin entender de sentimientos,
hablaban sin palabras pero entendían al amor
que se desdibujaba entre las nubes del cielo.
Las estrellas se apagaban, una a una,
dando vida a aquel que se manifestaba
entre los dos enamorados, quienes se miraban
y nada más, nada más fue necesario,
nada más hacía falta para que aquel encuentro
fuera perfecto, pues lo imperfecto se complementa.
El mundo entero cerró sus ojos,
guardó su voz en un silencio que sorprendió al destino
adornando el recorrido de aquellas dos almas,
almas, que se encontraron por un momento
que para el cielo fueron sólo segundos,
pero para ellas fue una gota de eternidad.