Una historia de amor

No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar.
(Albert Camus)


Hubo un tiempo de turbia madrugada
en la angostura de tu entraña fría
y un deshielo en tu piel y una utopía
temblándome en los pliegues de tu almohada.

Y hubo un tiempo de sangre alborotada
y un mes de abril en explosión impía,
una afrodita en llamas en mi hombría
y una onda expansiva en tu mirada.

Pero el tiempo es un tren sin equipaje
que aligera en su escala obligatoria
los sueños que se forjan en el viaje.

Todo tiene su fin, su breve gloria.
Quedó el precio saldado en el peaje
y una historia de amor en mi memoria.

Un soneto bello, inspirado e impecable y en mi opinión bien construido después de leer sus comentarios que para mí han sido aleccionadores, felicidades Vicente. abrazo.
Miguel.
 
Definitivamente, creo que el mejor contador de sílabas es el oído, como dice Luis Adolfo. Además las licencias poéticas son eso, licencias, como
un recurso de los poetas para la confección de sus obras. El soneto es maravilloso.

No te quepa la menor duda de eso, Rosendo. La poesía es música insonora.
Gracias por apreciar estos versos.

Un abrazo.
 
Hola Vicente, un excelente soneto como todo el que nace de tu pluma. No sé si ha quedado zanjado el tema de la métrica de los versos 4to y 8vo, pero desde mi perspectiva, coincido con tus observaciones, mas aún porque acá en México decimos almohada como una palabra de 3 sílabas y siempre la uso con esa métrica "sueños viejos al borde de mi almohada". Al margen de esto, la premisa de tu poema y su ejecución hablan de tu excelente manejo de las imágenes poéticas que atrapan al lector. Te felicito.

En cuanto al tema de historia - memoria, si así nació y ha permanecido a través de los años, ese verso se ha ganado el derecho de permanecer ahí. Si hubiese que modificarlo, yo usaría el término atisbo ya que es el que se me viene a la mente cuando me imagino en el andén al final del viaje y me quedo mirando al tren que se va desvaneciendo a la distancia o tal vez y un amor que al final se volvió historia ; pero eso es solamente una apreciación mía que no implica ninguna sugerencia de cambiar nada. Así está perfecto este soneto viajero.


Saludos estimado amigo.

Javier
 
En cuanto al tema de historia - memoria, si así nació y ha permanecido a través de los años, ese verso se ha ganado el derecho de permanecer ahí. Si hubiese que modificarlo, yo usaría el término atisbo ya que es el que se me viene a la mente cuando me imagino en el andén al final del viaje y me quedo mirando al tren que se va desvaneciendo a la distancia o tal vez y un amor que al final se volvió historia ; pero eso es solamente una apreciación mía que no implica ninguna sugerencia de cambiar nada. Así está perfecto este soneto viajero.

Nunca me gustó esa asonancia interna, Javier, y esto le decía yo a Prcantos antes de que abandonara el foro:

Fíjate, Pablo, que le llevo dando vueltas al asunto que me señalas desde que escribí el soneto hace ya bastantes años. Tienes toda la razón y soy consciente de la proximidad que mencionas. Resulta que precisamente esas alternativas que me sugieres (y muchas otras) las he contemplado para evitar la incómoda asonancia pero si te soy sincero tampoco las encuentro oportunas y es que una historia de amor es justo el nucleo duro, la frase tópica, que le da el sentido que he querido imprimir al soneto.
Me rindo, no sé como arreglarlo, compañero. Tal vez algún día se me venga a la cabeza algo que me saque del atasco.
Gracias por tus observaciones, siempre lúcidas y siempre bienvenidas.

Otros tantos para ti.


Pero empeñado en despejar esa incómoda asonancia interna me he tirado al charco con una solución epistolar que tal vez reduzca el alcance lírico pero evita la cacofonía. No sé, ya me dirás.
Gracias por tu amistad y tu apoyo.

Un fuerte abrazo.
 
Última edición:
Las historias de amor son un gran recuerdo que valorar,
porque según yo, el amor siempre vale la pena. estas
evocaciones por lo mínimo, nos inspiran, prueba es
este hermosísimo y sensible soneto que nos alegra
la mirada hoy. Gracias por traerlo hasta aquí. Besitos
apretados en tus mejillas.

Ha pasado el tiempo, Anamer. Y también la oportuna ocasión de agradecer tu entrañable comentario. Espero que quieras perdonar el involuntario descuido. Otro beso con todo mi cariño para ti.
 
No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar.
(Albert Camus)


Hubo un tiempo de turbia madrugada
en la angostura de tu entraña fría
y un deshielo en tu piel y una utopía
temblándome en los pliegues de tu almohada.

Y hubo un tiempo de sangre alborotada
y un mes de abril en explosión impía,
una afrodita en llamas en mi hombría
y una onda expansiva en tu mirada.

Pero el tiempo es un tren sin equipaje
que aligera en su escala obligatoria
los sueños que se forjan en el viaje.

Todo tiene su fin, su breve gloria.
Quedó el precio saldado en el peaje
y esta carta de amor en mi memoria.

Siempre es un verdadero placer volver a la lectura de tus excelentes poemas, en este además se dió un debate de lujo, una suerte volver a encontrarnos con comentarios de aquellos que nos aportaban conocimientos.
Todo un lujo volver a tu poesía Vicente.
Un abrazo.
Isabel
 
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