Alessandro
Poeta recién llegado
Veo ondas de un crisol opaco
en un oscuro atardecer,
son llamas de un fuego amargo,
que llaman a mi lado sin descanso,
de un caliz dorado,
me tomo aquel trago amargo
que todos algun día tomamos.
Son historias de angeles caidos
la que cuento sin consuelo,
vidas de hombre se van
pues son débiles al morir
tristes son los mortales
que al tiempo caen.
Son gotas tristes de un deseo sin consuelo
pues ahora les cuento
mi historia de los muertos,
son negros y oscuros son sombras
sombras de una vida que se fue,
sombras de un pasado que murió.
En desesperación caen al verse inmersos
en mil años de tormentos,
en su vida mal actuaron
y ahora su condena están pagando
divagan por el mundo sin respuesta,
enloquecidos por el odio de la envidia.
A los vivos la vida roban para no descansar jamás
succionan de nosotros aquel líquido vital,
un líquido que al final al caliz de oro va a volver,
ese caliz del que tome para mantenerme en este mundo sin ver...
en un oscuro atardecer,
son llamas de un fuego amargo,
que llaman a mi lado sin descanso,
de un caliz dorado,
me tomo aquel trago amargo
que todos algun día tomamos.
Son historias de angeles caidos
la que cuento sin consuelo,
vidas de hombre se van
pues son débiles al morir
tristes son los mortales
que al tiempo caen.
Son gotas tristes de un deseo sin consuelo
pues ahora les cuento
mi historia de los muertos,
son negros y oscuros son sombras
sombras de una vida que se fue,
sombras de un pasado que murió.
En desesperación caen al verse inmersos
en mil años de tormentos,
en su vida mal actuaron
y ahora su condena están pagando
divagan por el mundo sin respuesta,
enloquecidos por el odio de la envidia.
A los vivos la vida roban para no descansar jamás
succionan de nosotros aquel líquido vital,
un líquido que al final al caliz de oro va a volver,
ese caliz del que tome para mantenerme en este mundo sin ver...