GabrielaB.
Poeta recién llegado
Época de oscuridad
época de dolor, de noche sin la luz del sol.
La muerte reinaba, los sonidos de lamento rechinaban
y alaridos llegaban al cielo.
Entre carcajadas los miedos recorrían la mente y entre espirales sin final de tortura y muerte
se hallaba mucha gente.
Un nombre entre toda nación fue reconocido, más no con mucha ovación.
Dios se creía e inmortal lo veían, hizo estragos y quitó y puso cuanto caía en sus manos.
Tan sólo las letras de su nombre describen un poco lo que fue:
Homicida
Imponente
Torturador
Líder
Esclavizador
Regidor
Un hombre cuyo pasado nadie ha podido desenterrar y cuyos retorcidos pensamientos nadie ha podido descifrar. Todo bajo su mando era solo oscuridad, muerte y tortura sin piedad.
Gritos de dolor se hallaban
Ríos de sangre corrían sin cesar
No importaba si eras débil o fuerte, siempre al final del túnel se hallaba la muerte.
Cabezas y cuerpos cómo basura en el suelo estaban, trataban como animales desde niños hasta viejos a quienes mataban primero y no llegaban lejos.
Se oía que a los niños los mandaban a bañar pero las duchas quedaban en las cámaras de gas.
Lamento de las madres se oía, pues tenían que recoger y lavar las ropas de sus hijos
a quienes acababan de matar.
Frente al paredón de fusilamiento cayeron padres, hijos, abuelos y nietos.
Ante la guillotina cayeron personas que al exterior jamás volvieron.
En el frente de batalla cayeron inocentes a quienes colocaron en la línea para, de los soldados, ser suplentes, de modo que si alguien iba a caer fuesen "ellos" a quienes los soldados miraban como simples perros.
Tampoco hay que olvidar el paseo que los nazis disfrutaban, una marcha organizada y aunque suene fuerte se llamaba "La Marcha de la Muerte"
Digna era de su nombre pues por miles de kilómetros hacían caminar a mujeres y hombres y a quien en el camino desfallecía, más vale que no cayera al suelo, pues sin alma ni remordimientos, a los ojos miraban de quien había caído y apuntando a la cabeza tiraban del gatillo.
Sin duda una época repugnante que en la historia escrita quedó con sangre.
Miles cayeron y hoy ya no están, otros cientos sobrevivieron para poderlo contar.
Una época que atrás quedó, pero
Una historia que al mundo marcó.
época de dolor, de noche sin la luz del sol.
La muerte reinaba, los sonidos de lamento rechinaban
y alaridos llegaban al cielo.
Entre carcajadas los miedos recorrían la mente y entre espirales sin final de tortura y muerte
se hallaba mucha gente.
Un nombre entre toda nación fue reconocido, más no con mucha ovación.
Dios se creía e inmortal lo veían, hizo estragos y quitó y puso cuanto caía en sus manos.
Tan sólo las letras de su nombre describen un poco lo que fue:
Homicida
Imponente
Torturador
Líder
Esclavizador
Regidor
Un hombre cuyo pasado nadie ha podido desenterrar y cuyos retorcidos pensamientos nadie ha podido descifrar. Todo bajo su mando era solo oscuridad, muerte y tortura sin piedad.
Gritos de dolor se hallaban
Ríos de sangre corrían sin cesar
No importaba si eras débil o fuerte, siempre al final del túnel se hallaba la muerte.
Cabezas y cuerpos cómo basura en el suelo estaban, trataban como animales desde niños hasta viejos a quienes mataban primero y no llegaban lejos.
Se oía que a los niños los mandaban a bañar pero las duchas quedaban en las cámaras de gas.
Lamento de las madres se oía, pues tenían que recoger y lavar las ropas de sus hijos
a quienes acababan de matar.
Frente al paredón de fusilamiento cayeron padres, hijos, abuelos y nietos.
Ante la guillotina cayeron personas que al exterior jamás volvieron.
En el frente de batalla cayeron inocentes a quienes colocaron en la línea para, de los soldados, ser suplentes, de modo que si alguien iba a caer fuesen "ellos" a quienes los soldados miraban como simples perros.
Tampoco hay que olvidar el paseo que los nazis disfrutaban, una marcha organizada y aunque suene fuerte se llamaba "La Marcha de la Muerte"
Digna era de su nombre pues por miles de kilómetros hacían caminar a mujeres y hombres y a quien en el camino desfallecía, más vale que no cayera al suelo, pues sin alma ni remordimientos, a los ojos miraban de quien había caído y apuntando a la cabeza tiraban del gatillo.
Sin duda una época repugnante que en la historia escrita quedó con sangre.
Miles cayeron y hoy ya no están, otros cientos sobrevivieron para poderlo contar.
Una época que atrás quedó, pero
Una historia que al mundo marcó.
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