Fredmore
Romano Manfre More
Al principio nada existía de lo que existe,
ni material ni ser viviente,
sólo Dios, eterno, omnipotente
y un grandioso plan en su mente:
crear un reino para un ser inteligente,
a su imagen y semejanza crearlo
y así a su Dios libremente servirlo y adorarlo.
De energía dotó la materia
que por explosión masiva
expandió en los cielos infinitos
cuerpos sólidos, gases y detritos.
multiformes galaxias luminosas,
en constante movimiento
en el inmenso firmamento.
Miríadas de estrellas en el espacio sideral
entre ellas una especial:
es nuestro Sol, fuente de luz y calor,
un cortejo de planetas y lunas a su alrededor,
diversos en forma, tamaño y conformación,
diferentes órbitas y duración.
De todos ellos fijó Dios su mirada
en el planeta Tierra,
de la especie humana futura morada,
creó de la vida las condiciones ideales,
el agua, el aire, las plantas y los animales.
En el epílogo de la creación
en la cumbre de la evolución
directamente intervino el Creador
para infundir en la humanidad
los dones de su divinidad:
la vida, y del alma la inmortalidad,
la consciencia, la razón y la libertad,
con el riesgo de ser utilizados
contra Dios mismo y la humanidad,
pero Dios Todopoderoso
el riesgo corrió,
y sus preciosos dones nos dejó,
porque en la tierra, como en el cielo
el amor si nos es libre y sincero,
no es amor verdadero.
Ahora Dios tiene a alguien con quien hablar:
“Te he creado un mundo para tu felicidad,
en él me reconocerás. No te dejaré en la soledad,
te acompañan mis dones, úsalos con responsabilidad,
Para hacer el bien y evitar el mal.
y honrarme como tu Dios y creador
y así cumplir el mandamiento de mi AMOR”
ni material ni ser viviente,
sólo Dios, eterno, omnipotente
y un grandioso plan en su mente:
crear un reino para un ser inteligente,
a su imagen y semejanza crearlo
y así a su Dios libremente servirlo y adorarlo.
De energía dotó la materia
que por explosión masiva
expandió en los cielos infinitos
cuerpos sólidos, gases y detritos.
multiformes galaxias luminosas,
en constante movimiento
en el inmenso firmamento.
Miríadas de estrellas en el espacio sideral
entre ellas una especial:
es nuestro Sol, fuente de luz y calor,
un cortejo de planetas y lunas a su alrededor,
diversos en forma, tamaño y conformación,
diferentes órbitas y duración.
De todos ellos fijó Dios su mirada
en el planeta Tierra,
de la especie humana futura morada,
creó de la vida las condiciones ideales,
el agua, el aire, las plantas y los animales.
En el epílogo de la creación
en la cumbre de la evolución
directamente intervino el Creador
para infundir en la humanidad
los dones de su divinidad:
la vida, y del alma la inmortalidad,
la consciencia, la razón y la libertad,
con el riesgo de ser utilizados
contra Dios mismo y la humanidad,
pero Dios Todopoderoso
el riesgo corrió,
y sus preciosos dones nos dejó,
porque en la tierra, como en el cielo
el amor si nos es libre y sincero,
no es amor verdadero.
Ahora Dios tiene a alguien con quien hablar:
“Te he creado un mundo para tu felicidad,
en él me reconocerás. No te dejaré en la soledad,
te acompañan mis dones, úsalos con responsabilidad,
Para hacer el bien y evitar el mal.
y honrarme como tu Dios y creador
y así cumplir el mandamiento de mi AMOR”
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