Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si no entiendes mis palabras
No te preocupes, yo lo sé entender,
Si no entiendo tu mirada
No me preocupo, nunca la supe entender.
Si no sale el sol nunca en tu ventana
Talvez es de noche aunque afuera haya luz,
Talvez simplemente está jugando Dios
Y no comprendes la música del blues,
Que nunca he escuchado
Música suave en el cementerio,
Ni un merengue, ni una salsa
En manos del titiritero.
Y, ¿aún no te das cuenta?
Ésta es una historia que ya conté,
Que ya conté mil corderos
Saltando cercos en tus sueños,
Que ya descubrí que en el mar
No me dan ganas de volar,
Que he abierto los ojos,
No de mi cara sino de mi alma
Y estoy mirando el nacimiento
De un niño muerto en el burdel.
Ni el cigarrillo que me he fumado
Ni las cervezas que me he bebido,
Han hecho algo nuevo en mi cuerpo,
Siempre es el mismo cuento
Cuando ya todo has ofrecido.
Y si me miras en el bosque
Cuando cruce tu corcel
No me niegues el saludo, blanco cuerpo de mujer,
No hace falta que detengas del todo tu carruaje
Desde aquí puedo ver tu rostro
O sentir mi piel sobre tu traje.
Y si al final del saludo
No quedó nada que decir
Sigue derecha hacia el valle,
Yo seguiré recostado en el muro,
Sigue con el traje blanco de novia
Yo seguiré escribiendo con mi suéter oscuro.
Que ésta es la misma historia que conté una vez
A una sirena bronceada con el aire fresco del ayer,
Que ésta es la misma porquería
Bañada en aguas del Tíbet,
Es el mismo perro viejo
Que mordió mil sueños en mi piel,
Es el mal saludo, es lo mismo del ayer.
No te preocupes, yo lo sé entender,
Si no entiendo tu mirada
No me preocupo, nunca la supe entender.
Si no sale el sol nunca en tu ventana
Talvez es de noche aunque afuera haya luz,
Talvez simplemente está jugando Dios
Y no comprendes la música del blues,
Que nunca he escuchado
Música suave en el cementerio,
Ni un merengue, ni una salsa
En manos del titiritero.
Y, ¿aún no te das cuenta?
Ésta es una historia que ya conté,
Que ya conté mil corderos
Saltando cercos en tus sueños,
Que ya descubrí que en el mar
No me dan ganas de volar,
Que he abierto los ojos,
No de mi cara sino de mi alma
Y estoy mirando el nacimiento
De un niño muerto en el burdel.
Ni el cigarrillo que me he fumado
Ni las cervezas que me he bebido,
Han hecho algo nuevo en mi cuerpo,
Siempre es el mismo cuento
Cuando ya todo has ofrecido.
Y si me miras en el bosque
Cuando cruce tu corcel
No me niegues el saludo, blanco cuerpo de mujer,
No hace falta que detengas del todo tu carruaje
Desde aquí puedo ver tu rostro
O sentir mi piel sobre tu traje.
Y si al final del saludo
No quedó nada que decir
Sigue derecha hacia el valle,
Yo seguiré recostado en el muro,
Sigue con el traje blanco de novia
Yo seguiré escribiendo con mi suéter oscuro.
Que ésta es la misma historia que conté una vez
A una sirena bronceada con el aire fresco del ayer,
Que ésta es la misma porquería
Bañada en aguas del Tíbet,
Es el mismo perro viejo
Que mordió mil sueños en mi piel,
Es el mal saludo, es lo mismo del ayer.
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