• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

"Una historia sin final"

-JV-

-JV-
"Una historia sin final..."






Verano de 1973.


Recién terminó,
la clase de redacción...
Encaminas tus pasos hacia las canchas.
No va a haber taller de Lectura.
Rememoras lo acontecido días antes. No puedes olvidar la cara de Ella:
Rubia, con unos ojos verdes que encierran una ternura que te inquieta,
tez apiñonada y muy lozana. Toda Ella envuelta en una candidez,
ingenuidad y frescura enorme para sus 16 años, en un contraste que se dá
en un cuerpo de mujer bien formado y delineado. Cual si el mejor escultor
del mundo lo hubiese esculpido en el mármol más fino.
Es imposible, piensas:
Que alguien como ella se fije en alguien como tú.
Metido en tus problemas existenciales. Probando drogas de todo tipo.
Y haciendo el amor de vez en cuando con aquellas que desechan tus "amigos".
Como si fueras una pequeña rémora de grandes tiburones.
Te toleran en su círculo, porque de Alfonso, eras su único amigo. Y él con
sus casi 21 años se daba a respetar con todo mundo.Incluso con los comitecos.
Pero Alfonso ya no está. Se ha ido a España. Tampoco está su preciosa
motocicleta Triunfo Boneyville 69 o su admirado Valiant Acapulco 68 rojo
convertible. A tí sólo te soportan, porque eres un tipo con ideas brillantes,
porque tocas la guitarra y porque eres un experto en diversiones.
A pesar de todo, algo de tí les hace falta.
Sin embargo te ensimismas en tus pensamientos y recuerdas:
--"Habían decidido ir a dar una vuelta a Plaza Satélite, después de llevar algunas cosas a la nueva casa de Crispín Barrera en Arboledas, de fumar algo de hierba.
Y en el clásico recorrido alrededor de la Plaza detectaron a cinco hermosas y bellas jovencitas. Ataviadas con el tradicional uniforme de escuela privada. Entre ellas, resaltaba Ella.
Después de un breve intercambio de impresiones, accedieron a acompañarles
a tomar una soda.
Tú... Alejado de la conversación central, no podías apartar tu
mirada de su rostro. Y Ella. a veces de reojo y otras veces en forma directa y fija observaba tus movimientos.
Tus "amigos" y compañeros de clase, se deshacían en agradar en sobremanera
a las chicas. Mientras tanto, tu escribías parte de ésa canción que no has terminado en tu libreta de apuntes personal, que siempre llevas contigo.
Seguías escuchando la conversación trivial; y el sonido de ésta, se iba
alejando cada vez más y más...--.
Hasta que alzaste tus ojos y se encontraron con su mirada fija en tí:
--¿Que escribes?
Que tan concentrado estás...--.
Dijo Ella, al tiempo que tomaba tu libreta en sus manos y comenzó a leer en voz alta:


"Todas las chicas que tienen mi edad
tienen siempre a alguien
a quién amar...
Y se van y se van por las calles
de la mano con su amor.
Sólo yo.
Debo estar solo y a solas
en silencio y sin amor".


-- Que preciosa letra.
¿Es tuya? ¿Tú la escribiste?--.
Asentiste con la cabeza.
Sin dejar de mirarte fijamente volvió a decir con una ternura que te heló
la sangre:
--¿ De verdad te encuentras solo, en silencio y sin amor?--.
Con una frialdad que desconocías en tí. afirmaste contudente:
-- ¡Sí! Así es, me encuentro solo.
¡Esa es mi esencia!--.
Ella intentó hilvanar algo en esta conversación tan importante para tí.
Cuando fue interrumpida por ellas y ellos.
--¡Vamos Máru! Vamos a ponernos de acuerdo con los muchachos,
para ir con ellos a la Marqueza --.
Volteó a verlos y después a tí:
--¿Irás con nosotros?--.
Confirmaste con un movimiento afirmativo.
Y Ella se alejó de tí, con su sonrisa esplendorosa
hacia sus amigas.
Pero así no fue,
Ellos se encontraron con ellas y no te llevaron consigo.
Eras un estorbo. Aunque después de oír los comentarios de tus "amigos",
te sentiste más y mejor. La guerita creída, les había aruinado el paseo
desde el principio. Cuando se dio cuenta de que no estabas y ellos le dijeron
que tú les alcanzarías en la Marquesa, acepto ir.
Pero cuando tú nunca arribaste, decidida como era Ella; detuvo un autobús
y las demás la secundaron y abandonaron a tus "amigos" en pleno bosque.
Tus condiscípulos se hallaban enfurecidos por tanta "soberbia".
Sumido en tus pensamientos.
Vuelves a recordar la cara de Ella.
Y te vuelves a decir lo mismo: Es imposible que alguien como Ella,
se fije en alguien como tú...
Regresas a la realidad.
Alcanzas a escuchar un pst, pst, pst.. A tus espaldas, vuelves la cabeza...
Y es Ella.
Corre hacia tí y te abraza. Escuchas sus reclamos y los porqués.
Ensimismado, sientes que caminas entre nubes.
Y más aún, cuando te ven salir del C.C.H. Azcapotzalco, abrazado y
entrelazado con ella. Abordar su vehículo, después que te diera las llaves,
en las mismas narices de tus "querídisimos y entrañables camaradas".
Vivías un sueño hecho realidad.
Ese fue el inicio de una historia que marcaría tu vida para siempre.
Ella se llamaba María Eugenia "Máru".
Vivía en Cd. Satélite, en circuito Pintores.
Su papá, era un flamante Ministro de La Suprema Corte de Justicia.
Amigo de políticos y gobernadores.
Su mamá, norteamericana de origen. Y Ella era la princesa de papá.
Durante once largos y al mismo tiempo cortos meses,
conocieron juntos el amor verdadero.El primer amor.
El de las entregas de a´de veras, el cielo mismo.
Ella te ayudo a salir con su apoyo ilimitado del maldito vício de las
drogas. Te devolvió la confianza en tí mismo.
Fuiste acreditando (pagando se decia en ese tiempo), las materias
reprobadas: De quince que debías, sólo una quedaste a deber.
El sueño de los dos sería: Ella se inscribiría de Contador Público y tú
lo harías en Filosofía y Letras.
Con una naturalidad exquisita, conjugaba en Ella misma sus emociones a
flor de piel y su pasión por la vida con lo práctica y objetiva que es en
esencia la perfección innata de la Mujer.
Realmente anhelaba vivir contigo una vida entera.
Y sólo vivieron juntos 37 días.
Había huído de su casa y encontraron un cuartito de azotea en el norte
de Azcapotzalco. Esperabas tu ingreso a trabajar en Cía. de Luz y Fuerza del
Centro. Parecia cuestión de días. Mientras tanto, trabajabas de ayudante en un
Foto-Estudio propiedad de unos conocidos de tu padre.
Una noche anterior a la desgracia; Ella te dió la mejor noticia de tu vida:
Esperaba un hijo tuyo. Lo abrigaba en sus entrañas.
Un pedacito de Ella y tuyo.
Al día siguiente, cuando regresaste con sus flores favoritas en tus manos:
Unas Lilis. Máru ya no estaba.
Tu hogar se encontraba deshecho. No entendías nada de lo ocurrido.
Al bajar por las escaleras. De súbito, te encontraste con dos tipos mal
encarados y de gran envergadura.
Antes de darte cuenta, multitud de golpes cayeron por toda tu humanidad.
En medio del letargo del maltrato, alcanzaste a escuchar vagamente, como
en medio de la peor pesadilla vivida:
--¡Chamaco pendejo!
¿Me oyes?
No vuelvas a buscar...
Nunca más a la Srita. MariEugenia,
¡Porque te mueres!
¿Me oyes?
¡Estúpido!
¡Del Ministro nadie se burla y menos cuando se trata de su única huja!--.
Otro racimo de golpes, te sumió en la inconciencia total.
Despertaste en el Hospital con dos costillas fracturadas y golpes contusos
por todo el cuerpo, pero no con el ánimo roto.
Al contrario, nunca sabrás como lo averiguaste.
Pero te enteraste de que Máru, se encontraba viviendo en Cuernavaca,
Morelos. En la casa de las hermanas de su padre.
Volviste a verla.
Subido en la parte accesible de la barda residencial,
le contemplaste embelezado.
Máru le pidio a uno de los criados que trajese una escalera
y finalmente: Volvieronsé a hallar.
Mientras tanto, Ella te explico a grandes rasgos que su madre está al tanto
de lo sucedido, igualmente que una de sus tías, hermana de su padre.
Contaba con todo el apoyo incondicional de ambas. Todo se areglaría.
Con la ayuda de ellas, se casaron MariEugenia y tú.
Ese mismo día, Marú afirmó:
Que la historia de los dos, nunca tendría final.
Acudías a verla. La visitabas a Cuernavaca, lo más recurrente que podías.
Un viernes hablaste por teléfono con ella por la mañana y te dijo:
--¡No desesperes mi amor!
No vengas a verme,
Hoy salimos en la tarde hacia la casa de Satélite, en la Cd. de México.
Mi mamá se ha apoyado en el hermano de mi papá, y le diremos a él
que nos hemos casado.
Ya no podrá evitar que tú y Yo estemos juntos--.
Ésa tarde como a las 17:47 Hrs. PM,
exactamente en ése instante,
te sentiste invadido por una sensación muy extraña.
Un dolor inexplicable.
A esa misma hora, Máru murió en la carretera México-Cuernavaca en
un accidente automovilístico.
Máru tenia razón: Existen Historias sin Final.



Epílogo


"La Locura desatada en tu
mente, en tu corazón y en tu
piel por no volver a ver ni a
tocar el cuerpo inerte de la mujer
amada y de tu hijo, reposando
ambos en un frío y lúgubre ataud.
Tu cuerpo presente de lejos en un
funeral al cual no has sido invitado.
Mientras, tu alma se encuentra
dispersa, vagando en el limbo".





JV
 
Última edición:
"Una historia sin final..."






Verano de 1973.


Recién terminó,
la clase de redacción...
Encaminas tus pasos hacia las canchas.
No va a haber taller de Lectura.
Rememoras lo acontecido días antes. No puedes olvidar la cara de Ella:
Rubia, con unos ojos verdes que encierran una ternura que te inquieta,
tez apiñonada y muy lozana. Toda Ella envuelta en una candidez,
ingenuidad y frescura enorme para sus 16 años, en un contraste que se dá
en un cuerpo de mujer bien formado y delineado. Cual si el mejor escultor
del mundo lo hubiese esculpido en el mármol más fino.
Es imposible, piensas:
Que alguien como ella se fije en alguien como tú.
Metido en tus problemas existenciales. Probando drogas de todo tipo.
Y haciendo el amor de vez en cuando con aquellas que desechan tus "amigos".
Como si fueras una pequeña rémora de grandes tiburones.
Te toleran en su círculo, porque de Alfonso, eras su único amigo. Y él con
sus casi 21 años se daba a respetar con todo mundo.Incluso con los comitecos.
Pero Alfonso ya no está. Se ha ido a España. Tampoco está su preciosa
motocicleta Triunfo Boneyville 69 o su admirado Valiant Acapulco 68 rojo
convertible. A tí sólo te soportan, porque eres un tipo con ideas brillantes,
porque tocas la guitarra y porque eres un experto en diversiones.
A pesar de todo, algo de tí les hace falta.
Sin embargo te ensimismas en tus pensamientos y recuerdas:
--"Habían decidido ir a dar una vuelta a Plaza Satélite, después de llevar algunas cosas a la nueva casa de Crispín Barrera en Arboledas, de fumar algo de hierba.
Y en el clásico recorrido alrededor de la Plaza detectaron a cinco hermosas y bellas jovencitas. Ataviadas con el tradicional uniforme de escuela privada. Entre ellas, resaltaba Ella.
Después de un breve intercambio de impresiones, accedieron a acompañarles
a tomar una soda.
Tú... Alejado de la conversación central, no podías apartar tu
mirada de su rostro. Y Ella. a veces de reojo y otras veces en forma directa y fija observaba tus movimientos.
Tus "amigos" y compañeros de clase, se deshacían en agradar en sobremanera
a las chicas. Mientras tanto, tu escribías parte de ésa canción que no has terminado en tu libreta de apuntes personal, que siempre llevas contigo.
Seguías escuchando la conversación trivial; y el sonido de ésta, se iba
alejando cada vez más y más...--.
Hasta que alzaste tus ojos y se encontraron con su mirada fija en tí:
--¿Que escribes?
Que tan concentrado estás...--.
Dijo Ella, al tiempo que tomaba tu libreta en sus manos y comenzó a leer en voz alta:


"Todas las chicas que tienen mi edad
tienen siempre a alguien
a quién amar...
Y se van y se van por las calles
de la mano con su amor.
Sólo yo.
Debo estar solo y a solas
en silencio y sin amor".


-- Que preciosa letra.
¿Es tuya? ¿Tú la escribiste?--.
Asentiste con la cabeza.
Sin dejar de mirarte fijamente volvió a decir con una ternura que te heló
la sangre:
--¿ De verdad te encuentras solo, en silencio y sin amor?--.
Con una frialdad que desconocías en tí. afirmaste contudente:
-- ¡Sí! Así es, me encuentro solo.
¡Esa es mi esencia!--.
Ella intentó hilvanar algo en esta conversación tan importante para tí.
Cuando fue interrumpida por ellas y ellos.
--¡Vamos Máru! Vamos a ponernos de acuerdo con los muchachos,
para ir con ellos a la Marqueza --.
Volteó a verlos y después a tí:
--¿Irás con nosotros?--.
Confirmaste con un movimiento afirmativo.
Y Ella se alejó de tí, con su sonrisa esplendorosa
hacia sus amigas.
Pero así no fue,
Ellos se encontraron con ellas y no te llevaron consigo.
Eras un estorbo. Aunque después de oír los comentarios de tus "amigos",
te sentiste más y mejor. La guerita creída, les había aruinado el paseo
desde el principio. Cuando se dio cuenta de que no estabas y ellos le dijeron
que tú les alcanzarías en la Marquesa, acepto ir.
Pero cuando tú nunca arribaste, decidida como era Ella; detuvo un autobús
y las demás la secundaron y abandonaron a tus "amigos" en pleno bosque.
Tus condiscípulos se hallaban enfurecidos por tanta "soberbia".
Sumido en tus pensamientos.
Vuelves a recordar la cara de Ella.
Y te vuelves a decir lo mismo: Es imposible que alguien como Ella,
se fije en alguien como tú...
Regresas a la realidad.
Alcanzas a escuchar un pst, pst, pst.. A tus espaldas, vuelves la cabeza...
Y es Ella.
Corre hacia tí y te abraza. Escuchas sus reclamos y los porqués.
Ensimismado, sientes que caminas entre nubes.
Y más aún, cuando te ven salir del C.C.H. Azcapotzalco, abrazado y
entrelazado con ella. Abordar su vehículo, después que te diera las llaves,
en las mismas narices de tus "querídisimos y entrañables camaradas".
Vivías un sueño hecho realidad.
Ese fue el inicio de una historia que marcaría tu vida para siempre.
Ella se llamaba María Eugenia "Máru".
Vivía en Cd. Satélite, en circuito Pintores.
Su papá, era un flamante Ministro de La Suprema Corte de Justicia.
Amigo de políticos y gobernadores.
Su mamá, norteamericana de origen. Y Ella era la princesa de papá.
Durante once largos y al mismo tiempo cortos meses,
conocieron juntos el amor verdadero.El primer amor.
El de las entregas de a´de veras, el cielo mismo.
Ella te ayudo a salir con su apoyo ilimitado del maldito vício de las
drogas. Te devolvió la confianza en tí mismo.
Fuiste acreditando (pagando se decia en ese tiempo), las materias
reprobadas: De quince que debías, sólo una quedaste a deber.
El sueño de los dos sería: Ella se inscribiría de Contador Público y tú
lo harías en Filosofía y Letras.
Con una naturalidad exquisita, conjugaba en Ella misma sus emociones a
flor de piel y su pasión por la vida con lo práctica y objetiva que es en
esencia la perfección innata de la Mujer.
Realmente anhelaba vivir contigo una vida entera.
Y sólo vivieron juntos 37 días.
Había huído de su casa y encontraron un cuartito de azotea en el norte
de Azcapotzalco. Esperabas tu ingreso a trabajar en Cía. de Luz y Fuerza del
Centro. Parecia cuestión de días. Mientras tanto, trabajabas de ayudante en un
Foto-Estudio propiedad de unos conocidos de tu padre.
Una noche anterior a la desgracia; Ella te dió la mejor noticia de tu vida:
Esperaba un hijo tuyo. Lo abrigaba en sus entrañas.
Un pedacito de Ella y tuyo.
Al día siguiente, cuando regresaste con sus flores favoritas en tus manos:
Unas Lilis. Máru ya no estaba.
Tu hogar se encontraba deshecho. No entendías nada de lo ocurrido.
Al bajar por las escaleras. De súbito, te encontraste con dos tipos mal
encarados y de gran envergadura.
Antes de darte cuenta, multitud de golpes cayeron por toda tu humanidad.
En medio del letargo del maltrato, alcanzaste a escuchar vagamente, como
en medio de la peor pesadilla vivida:
--¡Chamaco pendejo!
¿Me oyes?
No vuelvas a buscar...
Nunca más a la Srita. MariEugenia,
¡Porque te mueres!
¿Me oyes?
¡Estúpido!
¡Del Ministro nadie se burla y menos cuando se trata de su única huja!--.
Otro racimo de golpes, te sumió en la inconciencia total.
Despertaste en el Hospital con dos costillas fracturadas y golpes contusos
por todo el cuerpo, pero no con el ánimo roto.
Al contrario, nunca sabrás como lo averiguaste.
Pero te enteraste de que Máru, se encontraba viviendo en Cuernavaca,
Morelos. En la casa de las hermanas de su padre.
Volviste a verla.
Subido en la parte accesible de la barda residencial,
le contemplaste embelezado.
Máru le pidio a uno de los criados que trajese una escalera
y finalmente: Volvieronsé a hallar.
Mientras tanto, Ella te explico a grandes rasgos que su madre está al tanto
de lo sucedido, igualmente que una de sus tías, hermana de su padre.
Contaba con todo el apoyo incondicional de ambas. Todo se areglaría.
Con la ayuda de ellas, se casaron MariEugenia y tú.
Ese mismo día, Marú afirmó:
Que la historia de los dos, nunca tendría final.
Acudías a verla. La visitabas a Cuernavaca, lo más recurrente que podías.
Un viernes hablaste por teléfono con ella por la mañana y te dijo:
--¡No desesperes mi amor!
No vengas a verme,
Hoy salimos en la tarde hacia la casa de Satélite, en la Cd. de México.
Mi mamá se ha apoyado en el hermano de mi papá, y le diremos a él
que nos hemos casado.
Ya no podrá evitar que tú y Yo estemos juntos--.
Ésa tarde como a las 17:47 Hrs. PM,
exactamente en ése instante,
te sentiste invadido por una sensación muy extraña.
Un dolor inexplicable.
A esa misma hora, Máru murió en la carretera México-Cuernavaca en
un accidente automovilístico.
Máru tenia razón: Existen Historias sin Final.



Epílogo


"La Locura desatada en tu
mente, en tu corazón y en tu
piel por no volver a ver ni a
tocar el cuerpo inerte de la mujer
amada y de tu hijo, reposando
ambos en un frío y lúgubre ataud.
Tu cuerpo presente de lejos en un
funeral al cual no has sido invitado.
Mientras, tu alma se encuentra
dispersa, vagando en el limbo".





JV




Jv.
La historia de un amor profundo, que supor vencer las adversidades, pero termino trágicamente...un amor juvenil, escrito en ese entorno de jóvenes, de diferentes estratos sociales, costumbres....Ella fue el pilar sobre el cual él pudo crecer, dejar los vicios, ser un mejor ser humano, ella fue la inspiración, los sueños...el hijo que nunca nació sin embargo era la prolongación de ese bello sentimiento....
Ahora que no están ninguno de los dos, que el verde de sus ojos guarda tu memoria, ahora que duele, comprendo que cuando existe un amor tan grande, no hay un final....en esta tierra.
Estrellas a tu pluma profundamente triste.
Un abrazo.
Ana
 
Muy conmovedor tu relato, me gusto estrellas a tu pluma, saludos.
 
Muy agradecido de mi parte, por compartir estas líneas.
Ojala y puedas leer otros de mis poemas y me hagas
llegar tus comentarios. Un abrazo solidario JV.
 
pues esta historia si que tiene un final, aunque no como el que ellos y nosotros hubiesemos deseado, y así sucede en la vida real, amores que parecen imposibles y de alguna manera se dan y en México que siempre prevalece la impunidad y las influencias brotan a flor de piel, que podiamos esperar?
a mi me gusta el relato sobre todo por que me recuerda mi ciudad natal, aunque yo vivi del lado sur y fui al cch del pedregal y ahi se ven ese tipo de sucesos muy comunmente, amores de juventud y diversión desenfrenada, gracias JV por este relato tan real
saludos y abrazos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba