coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxxxxx
Yo a mis años y escondida…
sin que me tocara vivir
lo que parece mentiras.
En una de mis salidas,
dizque para empaparme de vida…
Me encontré con mil personas
que leían poesía.
Todo lucia tan bonito, tan romántico,
tan puro, entre lecturas de versos,
parecía de buen augurio…
Se iluminaba mi rostro y me dejaba llevar
en medio tanto jolgorio…
Yo, inocente niña vieja, que me dio por encontrarme
entre vidas tan ajenas…
Hasta ahora todo es juerga, entre abrazos de poetas,
entre besos e ilusiones y señoras de etiqueta,
¡cosa bellapara mí!, que ya soy abuela…
Hasta ahora iba todo bien, inocentes, taciturnos,
todos seres de nuestro mundo meditabundo…
Hasta que conocí…un poeta con su rostro de difunto…
Caballero, ¡si señor! pues fue lo que me pareció
sin percibir el dolor que a otro ser le causó…
Yo, inocente, niña vieja… lo invité a que a mi casa viniera
para que leyera mis poemas,
pues el me aseguraba ser muy ducho en la materia,
y yo incauta le creí y tenía puesta la mesa
con viandas, cafecito y galletas...
Él, ilustre… de sus escritos y gran poeta
yo, una incauta…quería arreglar mis poemas.
Nunca me faltó al respeto, auque fuera muy atenta,
eso lo puedo decir porque mi alma no es coqueta
simplemente soy una abuela y remedo de poeta.
Este gentil caballero con su cuerpo ya muy viejo,
es tan flaco y esquelético que llevárselo quiere el viento,
resulto ser un anciano, un anciano enamorado
y yo… inocente niña vieja, de esto no me había percatado…
Hasta que me llamó una señora, con su llanto acumulado
preguntándome si yo...¡ tenia al go con su amado!
Al principio abrí mis ojos…¡como algo estupefacta!
y no podía creer que esto a mí me pasara,
a mis años…y que en algo estuviera enredada
ya no se puede creer…en románticas palabras
y encontrar amistad en personas tan extrañas;
yo inocente, romántica, crédula y estupefacta…
Me quede tan abrumada
¡que ya no quiero escribir
ni poemas, ni mas nada!
mejor me quedo en mis casa,
¡donde estoy muy bien guardada!
Prudencia Arenas
Coral.
Yo a mis años y escondida…
sin que me tocara vivir
lo que parece mentiras.
En una de mis salidas,
dizque para empaparme de vida…
Me encontré con mil personas
que leían poesía.
Todo lucia tan bonito, tan romántico,
tan puro, entre lecturas de versos,
parecía de buen augurio…
Se iluminaba mi rostro y me dejaba llevar
en medio tanto jolgorio…
Yo, inocente niña vieja, que me dio por encontrarme
entre vidas tan ajenas…
Hasta ahora todo es juerga, entre abrazos de poetas,
entre besos e ilusiones y señoras de etiqueta,
¡cosa bellapara mí!, que ya soy abuela…
Hasta ahora iba todo bien, inocentes, taciturnos,
todos seres de nuestro mundo meditabundo…
Hasta que conocí…un poeta con su rostro de difunto…
Caballero, ¡si señor! pues fue lo que me pareció
sin percibir el dolor que a otro ser le causó…
Yo, inocente, niña vieja… lo invité a que a mi casa viniera
para que leyera mis poemas,
pues el me aseguraba ser muy ducho en la materia,
y yo incauta le creí y tenía puesta la mesa
con viandas, cafecito y galletas...
Él, ilustre… de sus escritos y gran poeta
yo, una incauta…quería arreglar mis poemas.
Nunca me faltó al respeto, auque fuera muy atenta,
eso lo puedo decir porque mi alma no es coqueta
simplemente soy una abuela y remedo de poeta.
Este gentil caballero con su cuerpo ya muy viejo,
es tan flaco y esquelético que llevárselo quiere el viento,
resulto ser un anciano, un anciano enamorado
y yo… inocente niña vieja, de esto no me había percatado…
Hasta que me llamó una señora, con su llanto acumulado
preguntándome si yo...¡ tenia al go con su amado!
Al principio abrí mis ojos…¡como algo estupefacta!
y no podía creer que esto a mí me pasara,
a mis años…y que en algo estuviera enredada
ya no se puede creer…en románticas palabras
y encontrar amistad en personas tan extrañas;
yo inocente, romántica, crédula y estupefacta…
Me quede tan abrumada
¡que ya no quiero escribir
ni poemas, ni mas nada!
mejor me quedo en mis casa,
¡donde estoy muy bien guardada!
Prudencia Arenas
Coral.
Última edición: