éramos,
sombras estiradas
en los muros circundantes,
manojo de fragmentos; de piel y margaritas
historias impregnadas
al concreto,
a la ilusión geométrica
de una mañana oscura
que se desvanece
en la dulce melodía del hormigón
envuelto en llamas
éramos,
caminantes de umbrales movedizos
incorporando tormentas,
pétalos y voces
incorporando sepulcros,
fantasmas y dioses
rastreando viejas telarañas
éramos,
alas sobre nubes de ceniza
volando en el crepúsculo
como vuelan los aviones de guerra
desmoronando los árboles
para traer a la lluvia
a bañarnos las mejillas
Es un poema estupendo Devorous. Me ha encantado su ritmo y su estructura.
Un saludo.