Una lágrima atrapada
El sol fulguroso quemaba con sus rayos
estrepitosas gotas que caían despacio
la mañana aturdida contemplaba estupefacta
tratando de entender lo que la naturaleza expresaba.
El celeste del cielo se mezclaba
con franjas esfumadas de variados colores
embelleciendo aún más a rostros apurados
inmersos en ¿ Quién sabe donde?
Entre la urbe repleta de rostros sin miradas
esa mañana una sórdida figura afloraba
tendiendo su mano, atrapando el vacío
pidiendo piedad a este mundo
que la dejaba relegada su destino.
Solo la suave brisa respondía
moviendo su vestido
dejando traslucir entre sus brazos
el rostro inerte de su hijo.
Algo atrapó aquella mano extendida
una tenue lágrima que corría por sus mejillas
confundiénse con las gotas de agua fría
esa mañana de caras sin rostros,
de miradas ausentes,
que sin autorización alguna
arrebató parte de su vida.
Ansole
El sol fulguroso quemaba con sus rayos
estrepitosas gotas que caían despacio
la mañana aturdida contemplaba estupefacta
tratando de entender lo que la naturaleza expresaba.
El celeste del cielo se mezclaba
con franjas esfumadas de variados colores
embelleciendo aún más a rostros apurados
inmersos en ¿ Quién sabe donde?
Entre la urbe repleta de rostros sin miradas
esa mañana una sórdida figura afloraba
tendiendo su mano, atrapando el vacío
pidiendo piedad a este mundo
que la dejaba relegada su destino.
Solo la suave brisa respondía
moviendo su vestido
dejando traslucir entre sus brazos
el rostro inerte de su hijo.
Algo atrapó aquella mano extendida
una tenue lágrima que corría por sus mejillas
confundiénse con las gotas de agua fría
esa mañana de caras sin rostros,
de miradas ausentes,
que sin autorización alguna
arrebató parte de su vida.
Ansole
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