Andrik Navarrete Arias
Poeta recién llegado
Camina la manada de elefantes,
se sostienen por sobre las arenas,
bajo el sol, aclamándose imbatibles,
vencedores sobre sequía o penas.
Entre todas, la más anciana y sabia
detiene la marcha, mientras su trompa
sostiene un cráneo muy familiar.
La anciana cuida de que no se rompa.
A pasos quedos, se acercan las otras,
las madres elefantes ya recuerdan
a la hermana que tiempo atrás velaba.
La manada y su líder ya concuerdan;
Tientan y sienten esos sucios huesos.
Bajo un sol la manada queda fija.
Hasta tiempo después, vuelve la marcha;
al último, la líder baja a su hija.
se sostienen por sobre las arenas,
bajo el sol, aclamándose imbatibles,
vencedores sobre sequía o penas.
Entre todas, la más anciana y sabia
detiene la marcha, mientras su trompa
sostiene un cráneo muy familiar.
La anciana cuida de que no se rompa.
A pasos quedos, se acercan las otras,
las madres elefantes ya recuerdan
a la hermana que tiempo atrás velaba.
La manada y su líder ya concuerdan;
Tientan y sienten esos sucios huesos.
Bajo un sol la manada queda fija.
Hasta tiempo después, vuelve la marcha;
al último, la líder baja a su hija.
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