Anne_
I killed Bukowski.
Hoy volví a la hoja presa,
retorné apreciando una mañana sin cable visión,
sin crema de queso,
desempolvando la viuda seca
que ahora yace gruesa
y linealmente despeinada
pero jamás olvidada.
Retorné con la esperanza
de no perder a mi única amiga
por culpa de un bastardo que dice hacer hip hop,
está en contra de la guerra en medio oriente
y dice "pe“ en vez de" pues".
Cada día me veo más mía,
más próxima a ser algún día
mi propio recuerdo, la estela turquesa
que derrumba eneros, julios y viejos verdes en sombrero,
pero tengo miedo y es que esta lamina coqueteada,
no me defenderá cuando bajen del cielo
los productos automáticos
que procrea esta falsa guerra buena,
llamada guerra contra las drogas,
cuando la jauría resentida
me devuelva encajonada a las brazos de mi nodriza,
que espero ya este dormida
cuando me cosan los oídos, me remuevan los labios
y me digan
"no nos llame, nosotros le llamaremos".
Desde aquí digo
que no quiero retornar al mar,
a los filos de la ciudad,
que no quiero sumergirme en lidocaína
a la sombra de algún martes con síndrome de viernes
saturando el Gmail.
Pero si este viaje me devuelve a lo mencionado,
cerraré los ojos y avanzaré golpeando
hombres, mujeres, niños y ancianos,
no consideraré números que me hablen de experiencias,
no respetaré trajecitos de material noble
y mucho menos mañanas sin maquillaje,
si tengo que ser una puta, seré una puta pe'
porque, oh San Valentín,
oh San Ignacio, oh María la del barrio,
no volveré a morir,
sabiendo que estoy viva.
retorné apreciando una mañana sin cable visión,
sin crema de queso,
desempolvando la viuda seca
que ahora yace gruesa
y linealmente despeinada
pero jamás olvidada.
Retorné con la esperanza
de no perder a mi única amiga
por culpa de un bastardo que dice hacer hip hop,
está en contra de la guerra en medio oriente
y dice "pe“ en vez de" pues".
Cada día me veo más mía,
más próxima a ser algún día
mi propio recuerdo, la estela turquesa
que derrumba eneros, julios y viejos verdes en sombrero,
pero tengo miedo y es que esta lamina coqueteada,
no me defenderá cuando bajen del cielo
los productos automáticos
que procrea esta falsa guerra buena,
llamada guerra contra las drogas,
cuando la jauría resentida
me devuelva encajonada a las brazos de mi nodriza,
que espero ya este dormida
cuando me cosan los oídos, me remuevan los labios
y me digan
"no nos llame, nosotros le llamaremos".
Desde aquí digo
que no quiero retornar al mar,
a los filos de la ciudad,
que no quiero sumergirme en lidocaína
a la sombra de algún martes con síndrome de viernes
saturando el Gmail.
Pero si este viaje me devuelve a lo mencionado,
cerraré los ojos y avanzaré golpeando
hombres, mujeres, niños y ancianos,
no consideraré números que me hablen de experiencias,
no respetaré trajecitos de material noble
y mucho menos mañanas sin maquillaje,
si tengo que ser una puta, seré una puta pe'
porque, oh San Valentín,
oh San Ignacio, oh María la del barrio,
no volveré a morir,
sabiendo que estoy viva.
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