Dejándose observar la pátina tímida
que la cárdena luminaria refleja,
incide en la corteza que póstuma se añeja
con el rubí de una vidorria perdida.
Así corta y corta con ardiente bisel
cada carne que tejía la vida y el gozo
así prohibía para siempre el reposo
del río carmesí que emana del lago cruel.
En el grito de la vida que se termina de exprimir,
se baña la daga en rufos arroyos y bruno hollín
causando tan solo una muerte más, en fin,
de un corazón que ya se cansó de morir.
que la cárdena luminaria refleja,
incide en la corteza que póstuma se añeja
con el rubí de una vidorria perdida.
Así corta y corta con ardiente bisel
cada carne que tejía la vida y el gozo
así prohibía para siempre el reposo
del río carmesí que emana del lago cruel.
En el grito de la vida que se termina de exprimir,
se baña la daga en rufos arroyos y bruno hollín
causando tan solo una muerte más, en fin,
de un corazón que ya se cansó de morir.