Una muy triste

Évano

Libre, sin dioses.
Cuando mueras no habrá cielo,
ni rodillas para fregar escaleras,
ni más rincones que acojan a tanto
llanto desesperado y solitario.
Los hijos habremos crecido cada uno
en el hueco de un sol que dejaron.
No se olvidarán más bicicletas
en las cunetas de un día de bebida.
El sol lloverá sobre nubes pálidas
y las costillas no entenderán de risas
y las bocas callarán el grito del trueno
y los ojos serán relámpagos que nunca lucieron.
No habrá más carbón perdido en las vías
de unas montañas tan lejanas como el amor.
Cuando mueras ya no habrá olivos,
ni algodón que raje las manos;
yo no sabré el final del camino
ni por qué anduve siempre ciego.
Morirá la luciérnaga en la cuna
entre mil mariposas de colores
y el universo será la tierra
y en la tierra titilarán estrellas.
Cuando tú te mueras, madre,
yo no sabré qué es un te quiero.
Cuando tú te mueras me aplastará
la tierra, el universo y el cielo;
no soportaré el peso del recuerdo.
De ahí estos versos que son
intentos vanos de apuntalar
la inevitable descomposición de toda
luz, alma, cuerpo y carne que tuviera.
Entre el olvido la niebla quisiera ser
una hierba donde no naciera más dolor.
Y que fluyas y asciendas mientras llegas
y dejes atrás a tanta carne caminando
hacia los cementerios de la estupidez,
donde luce una lápida en mi nombre.





Cuando ella falta la sensación de orfandad lo impregna todo, te sientes como una niña pequeña, perdida, abandonada en una calle de una inmensa ciudad desconociada en la que sus habitantes no hablan tu idioma, y no sabes qué rumbo tomar, ni a quién preguntar, sientes que cualquiera otra debió morir antes que ella. Y vas a su casa, que fuera la tuya, y no la reconoces, se muere el aroma que le daba vida y con él mueres de nuevo y te das cuenta que para nadie volverás a ser niño. (Julia Olivera).
 
Última edición:
Auch, como dolieron tus versos Poeta!!
Realmente fueron muy tristes, pero la luz de la vida seguirá iluminando a tu Madre para que puedas seguir oyendo por mucho tiempo más esos "te quiero", que al oírlos son el bálsamos que todo hijo sentimos para cualquier dolor por la que estemos atravesando,, porque solo el amor de madre es el incondicional de todos!!... Uff, me estremecieron profundamente tus versos, por eso te dejo un gran y caluroso abrazo para ti, y mis sinceras Felicitaciones al Poeta.
Saludos y feliz tarde de Sábado!!!
 
Recién entonces comprenderemos su esencia y su sentido de vida, tarde para recordar lo muchos te quiero que no le dijimos.

Imágenes que revolvieron mi memoria, muchas veces mezquina.

Gracias por esta poesía.
 
Los hijos habremos crecido cada uno
en el hueco de un sol que dejaron.

Cuando tú te mueras, madre,
yo no sabré qué es tu quiero.

La profunda irrigación de una arteria de tristeza ha venido a manar abundantemente todo su río sobre ti. Lástima que hayas de escribir así. Pero es la certeza de que todos ocuparemos tal lugar en esa fila y en ese camino lo que nos puede objetivar y olvidar que somos diferentes. Que no hemos sobrevivido a nadie. Espero lo mejor para tu madre. Que no sea el momento y que tus siguientes versos hablen de soles que te han hecho cicatrizar con su quemazón el llanto de los ojos. Aunque ahora amanezcan tan rasgados como los puedo imaginar. Torpemente te dejo mi abrazo y míseras palabras de alivio y sofoco.
Todo el dolor que has resaltado a lo largo del poema minimizado por el que se sentiría al perderla.
No se puede leer más esto. Solo te puedo decir que eres afortunado de sentir eso, de querer de esa manera y de imagino haber recibido tanto amor como para desearlo hacia ella. Abrazos muy fuertes.
 
Que triste poesia prrsagio, corre y dile que la quieres o mandale senales de humo u ya ciando sea tiempp de llorar creeme todos los recuerfos y gratitudes vielven aunque de vez em cuando jace falta ese te quiero, mmm no se vale llorar aso que pasame un panielp... Abrazos tiernos!!
 
Que forma de escribir y de llegar a lo profundo del corazón.
Siempre me ha gustado tu poesía.
Mi abrazo.



Has tocado tocado una fibra muy delicada de mi alma.
Es un miedo que anda conmigo, atravesado,
por que quisiera que ella fuera inmune a muchas cosas
pero las realidades dictan lo contrario.

Solo, solo como un complemento
con respeto
acepta esta canción que me gusta tanto.


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Última edición:
Impresionantes versos Sr. Évano con imágenes de profunda tristeza y exquisita elaboración, pero ella siempre estará en el rayito de luz en la mañana y en el corazón para cuidarnos porque así son las madres, la única persona en el mundo que perdona todas nuestras estupidez. Felicitaciones por estas hermosura hecha letras, reputación y saludos poeta
 
Ese fluir de la vida terrena, nos limita nos esaspera, todo viene y se va de paso, de paseo en nuestro ocaso.Pero sentimos luego vivimos y despues decimos adios aquello que más queremos.Mi querido Évano tu risa es gratis y tambien tu alegria y aunque tengas infortunios de noches oscuras y sombras sin luces yo te abrazo. Animo quiero verte reir.Arree!! chota vaca, tira pa lante pal prado, que ha llovido y crece buena hierba pa que des buena leche. Un abrazo grande.
 
Tristones vienen tus versos, igual la próxima vez te toque ser el amo aunque no sientes felicidad como ahora.
Un placer, feliz semana.
 
Cuando tú te mueras me aplastará
la tierra, el universo y el cielo;
no soportaré el peso del recuerdo.

Realmente es muy triste
. Cuando ella falta la sensación de orfandad lo impregna todo, te sientes como una niña pequeña, perdida, abandonada en una calle de una inmensa ciudad desconociada en la que sus habitantes no hablan tu idioma, y no sabes qué rumbo tomar, ni a quién preguntar, sientes que cualquiera otro debió morir antes que ella. Y vas a su casa, que fuera la tuya, y no la reconoces, se muere el aroma que le daba vida y con él mueres de nuevo y te das cuenta que para nadie volverás a ser niño.

Un poema bellísimo.
JULIA
 
Uff!!... me han conmovido hondamente estos versos, Sr. Évano. Tienen toda la fuerza que da el dolor de una certeza, y de lo que sale del fondo del alma. Me ha recordado que tengo una deuda pendiente con quienes ya no están. Abrazos, amigo y todas las estrellas posibles.
 
Vicente!

Pero qué melancólico te me pusiste
me haces la competencia
y es que a veces nos llegan esos pensamientos
y entonces el cielo se abre y deja caer sus aguaceros
que bañan todo a nuestro alrededor,
hace unos pocos días tuve esa mima dolencia de tu corazón
bueno sé de esa angustia que quema hasta el aire que respiramos.

Te abrazo con el alma
mi admirable escritor.

Ligia
 
Évano;4788428 dijo:
Cuando mueras no habrá cielo,
ni rodillas para fregar escaleras,
ni más rincones que acojan a tanto
llanto desesperado y solitario.
Los hijos habremos crecido cada uno
en el hueco de un sol que dejaron.
No se olvidarán más bicicletas
en las cunetas de un día de bebida.
El sol lloverá sobre nubes pálidas
y las costillas no entenderán de risas
y las bocas callarán el grito del trueno
y los ojos serán relámpagos que nunca lucieron.
No habrá más carbón perdido en las vías
de unas montañas tan lejanas como el amor.
Cuando mueras ya no habrá olivos,
ni algodón que raje las manos;
yo no sabré el final del camino
ni por qué anduve siempre ciego.
Morirá la luciérnaga en la cuna
entre mil mariposas de colores
y el universo será la tierra
y en la tierra titilarán estrellas.
Cuando tú te mueras, madre,
yo no sabré qué es tu quiero.
Cuando tú te mueras me aplastará
la tierra, el universo y el cielo;
no soportaré el peso del recuerdo.
De ahí estos versos que son
intentos vanos de apuntalar
la inevitable descomposición de toda
luz, alma, cuerpo y carne que tuviera.
Entre el olvido la niebla quisiera ser
una hierba donde no naciera más dolor.
Y que fluyas y asciendas mientras llegas
y dejes atrás a tanta carne caminando
hacia los cementerios de la estupidez,
donde luce una lápida en mi nombre.
Muy sentido tu poema Évano, tocas las fibras con ese sentimiento expuesto hacia el ser más querido de la tierra, como es una madre, mis felicitaciones por tu gran inspiración.
Un abrazo.
 
Évano;4788428 dijo:
Cuando mueras no habrá cielo,
ni rodillas para fregar escaleras,
ni más rincones que acojan a tanto
llanto desesperado y solitario.
Los hijos habremos crecido cada uno
en el hueco de un sol que dejaron.
No se olvidarán más bicicletas
en las cunetas de un día de bebida.
El sol lloverá sobre nubes pálidas
y las costillas no entenderán de risas
y las bocas callarán el grito del trueno
y los ojos serán relámpagos que nunca lucieron.
No habrá más carbón perdido en las vías
de unas montañas tan lejanas como el amor.
Cuando mueras ya no habrá olivos,
ni algodón que raje las manos;
yo no sabré el final del camino
ni por qué anduve siempre ciego.
Morirá la luciérnaga en la cuna
entre mil mariposas de colores
y el universo será la tierra
y en la tierra titilarán estrellas.
Cuando tú te mueras, madre,
yo no sabré qué es tu quiero.
Cuando tú te mueras me aplastará
la tierra, el universo y el cielo;
no soportaré el peso del recuerdo.
De ahí estos versos que son
intentos vanos de apuntalar
la inevitable descomposición de toda
luz, alma, cuerpo y carne que tuviera.
Entre el olvido la niebla quisiera ser
una hierba donde no naciera más dolor.
Y que fluyas y asciendas mientras llegas
y dejes atrás a tanta carne caminando
hacia los cementerios de la estupidez,
donde luce una lápida en mi nombre.
sabes sé que no tendré la mía, pues no hay quién acoja mi alma en pena, así que tranquilo hay alguien más desdichado que tú, yo, besos
 
Muy sentido estos veros, compañero. Gracias compartirlos. ABRAZOS
 
me has dejado sin palabras. excelentes lineas, imposible no compartir, aunque sea un aire, de tanto sentimiento. hermoso. felicitaciones.
 
Hermoso este poema que nos compartes. Tiene excelentes imágenes a pesar de la tristeza que destila. Un placer pasar. Abrazos.
 

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