Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta mañana ví una niña
con rasgos orientales,
japonesa, tal vez china,
pero me dí cuenta enseguida
que todos los niños son iguales.
Iba con su mamá adoptiva,
al fín y al cabo su mamá,
la observé como jugaba
y no la noté distinta
a ningún niño de acá.
Y pensé que, cuando crezca,
ella qué pensará,
pues aunque su cara sea distinta
a la que verá en los demás,
también se dará cuenta
que todos somos iguales,
no importa de donde vengas,
ni el color de la piel, ni la raza,
habla nuestro mismo idioma,
solo la distingue su cara,
pero es totalmente española
al igual que sus papás.
Ríe, canta, sufre y llora
como hacemos los demás,
con unos padres que adora
que son padres de verdad,
no importa donde haya nacido,
importa con quien está,
la educación que ha tenido
y la que siempre tendrá,
pues sus padres que la han acogido
por ella su vida darán,
y nunca estará sola,
ni sola la dejarán,
es una hija como todas
que nadie va a diferenciar
¡es una niña española!
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