LuKaS
L'enfant terrible
Halo, que te elevas,
nocturno en una noche estrellada,
tanta calma, tanto aire,
iluminas a mi alma apagada.
nocturno en una noche estrellada,
tanta calma, tanto aire,
iluminas a mi alma apagada.
Cerca del camino,
donde verde es el rocío,
donde te entregué mi alma
y tu corazón fue mío,
Ahí, he de llegar.
donde verde es el rocío,
donde te entregué mi alma
y tu corazón fue mío,
Ahí, he de llegar.
Mi bufanda y un abrigo,
me darán lo que necesito
para sentir el calor,
de tus brazos conmigo.
me darán lo que necesito
para sentir el calor,
de tus brazos conmigo.
Y soñar nuevamente,
con tu pelo en el viento,
tus ojos puestos en mí,
y tus labios diciendo:
"¡Ay, amor de mi vida!
¡Ay, príncipe de un cuento!
Eres mi ángel protector,
mi amor en silencio.
Tuya es mi vida,
y por siempre tuyo mi aliento.
Tus ojos son las estrellas,
que iluminan el firmamento.
Siempre estaré a tu lado,
entre las montañas y el viento."
con tu pelo en el viento,
tus ojos puestos en mí,
y tus labios diciendo:
"¡Ay, amor de mi vida!
¡Ay, príncipe de un cuento!
Eres mi ángel protector,
mi amor en silencio.
Tuya es mi vida,
y por siempre tuyo mi aliento.
Tus ojos son las estrellas,
que iluminan el firmamento.
Siempre estaré a tu lado,
entre las montañas y el viento."
Pero solo escucho silencio,
en las arenas del tiempo,
y las caricias ya no siento,
ni tampoco siento el viento.
en las arenas del tiempo,
y las caricias ya no siento,
ni tampoco siento el viento.
Una vez más, la soledad me gana,
y me abraza dándome consuelo,
pero no me alcanzan sus alas,
no me sirven de pañuelo,
pues son tantas mis lágrimas,
que inundan el suelo,
y lo convierten en jardín,
que da árboles de anhelo,
y flores de tristeza
y frutos de desconsuelo.
y me abraza dándome consuelo,
pero no me alcanzan sus alas,
no me sirven de pañuelo,
pues son tantas mis lágrimas,
que inundan el suelo,
y lo convierten en jardín,
que da árboles de anhelo,
y flores de tristeza
y frutos de desconsuelo.
La noche se me apaga,
ya está amaneciendo,
mi alma está asustada
y mi corazón va muriendo.
Una noche triste más,
que me azota con furor,
me produce gritar,
pero no de dolor:
¿A donde estás, mi vida?
¿Porqué te llevaste mi amor?
ya está amaneciendo,
mi alma está asustada
y mi corazón va muriendo.
Una noche triste más,
que me azota con furor,
me produce gritar,
pero no de dolor:
¿A donde estás, mi vida?
¿Porqué te llevaste mi amor?
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