GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Una página en blanco
no es culpable ni inocente,
solo es una página
que todavía no fue acusada de plagio.
No declara, no miente,
no opina, pero juzga con su silencio.
No firma ni está firmada,
no se presenta a declarar
ni pide abogado de oficio.
Es blanca (o algo parecido)
por falta de pruebas fidedignas,
por exceso de posibilidades,
por no haber estado
en el lugar
de los hechos verosímiles.
No recuerda nada de lo que ha visto
porque todavía no pasó nada
que pueda ver,
y aun así ya está llena
de sospechas inadmisibles.
La miran mal los escritores,
la interrogan los editores,
la esquivan los correctores,
y la acosan las fechas impostergables,
ese día de vencimiento
que siempre llega antes.
Cuando finalmente alguien escribe,
cuando alguien decide qué decir,
la página deja de ser inocente:
se vuelve cómplice.
G.G.G.
MAYO/2026