Una parada en El Valle

lesmo

Poeta veterano en el portal
Valle de Lecrín

Lo tomaré en mi mano,
exprimiré el limón,
saborearé el secreto
de los rayos del sol.

Aureliano García Tello​





Una parada en El Valle

Con el blanco y ligeros carmines
se pintaba la flor del almendro
y con pálido gris en la tarde
licenciosas las luces del cielo.
Las paratas que son escalones
que sudores y azadas hicieron
están llenas de ricos frutales
entre muros de cal de los pueblos.
El olivo está allí desde siempre
y acompaña al cultivo señero
del naranjo poblándolo todo,
mandarinas y algún limonero.
Si se hubiese acabado siquiera
por ventura el rigor del invierno
la explosión de minúsculas flores
esparciera azahar en el viento.
Qué debió de sufrir aquel hombre,
cuando viera brotar todo aquello,
descansando del largo camino
que llevaba marcado al destierro.
Se humedece el mirar de reojo
y pensando tranquilo me alejo,
mis sudores también lo regaron
aunque sean ya solo recuerdos.
 
Valle de Lecrín

Lo tomaré en mi mano,
exprimiré el limón,
saborearé el secreto
de los rayos del sol.

Aureliano García Tello​





Una parada en El Valle

Con el blanco y ligeros carmines
se pintaba la flor del almendro
y con pálido gris en la tarde
licenciosas las luces del cielo.
Las paratas que son escalones
que sudores y azadas hicieron
están llenas de ricos frutales
entre muros de cal de los pueblos.
El olivo está allí desde siempre
y acompaña al cultivo señero
del naranjo poblándolo todo,
mandarinas y algún limonero.
Si se hubiese acabado siquiera
por ventura el rigor del invierno
la explosión de minúsculas flores
esparciera azahar en el viento.
Qué debió de sufrir aquel hombre,
cuando viera brotar todo aquello,
descansando del largo camino
que llevaba marcado al destierro.
Se humedece el mirar de reojo
y pensando tranquilo me alejo,
mis sudores también lo regaron
aunque sean ya solo recuerdos.
Muy bonito y excelente poema amigo . Me han encantado las pinceladas de imágenes que plasmas en tus poemas. Un fuerte abrazo amigo.
 
Valle de Lecrín

Lo tomaré en mi mano,
exprimiré el limón,
saborearé el secreto
de los rayos del sol.

Aureliano García Tello​





Una parada en El Valle

Con el blanco y ligeros carmines
se pintaba la flor del almendro
y con pálido gris en la tarde
licenciosas las luces del cielo.
Las paratas que son escalones
que sudores y azadas hicieron
están llenas de ricos frutales
entre muros de cal de los pueblos.
El olivo está allí desde siempre
y acompaña al cultivo señero
del naranjo poblándolo todo,
mandarinas y algún limonero.
Si se hubiese acabado siquiera
por ventura el rigor del invierno
la explosión de minúsculas flores
esparciera azahar en el viento.
Qué debió de sufrir aquel hombre,
cuando viera brotar todo aquello,
descansando del largo camino
que llevaba marcado al destierro.
Se humedece el mirar de reojo
y pensando tranquilo me alejo,
mis sudores también lo regaron
aunque sean ya solo recuerdos.

Esa parada en el valle te ha llevado a dejar estos sublimes versos plagados de hermosas imágenes por donde también he caminado llenándome de recuerdos.
Fuerte abrazo estimado Salva.
 
Esa parada en el valle te ha llevado a dejar estos sublimes versos plagados de hermosas imágenes por donde también he caminado llenándome de recuerdos.
Fuerte abrazo estimado Salva.
Qué agradable me resulta recibir el regalo de tus visitas,mi muy querido maestro, en las que dejas siempre tan amablemente tu huella. Recibe mi abrazo muy fuerte.
Salva.
 
Valle de Lecrín

Lo tomaré en mi mano,
exprimiré el limón,
saborearé el secreto
de los rayos del sol.

Aureliano García Tello​





Una parada en El Valle

Con el blanco y ligeros carmines
se pintaba la flor del almendro
y con pálido gris en la tarde
licenciosas las luces del cielo.
Las paratas que son escalones
que sudores y azadas hicieron
están llenas de ricos frutales
entre muros de cal de los pueblos.
El olivo está allí desde siempre
y acompaña al cultivo señero
del naranjo poblándolo todo,
mandarinas y algún limonero.
Si se hubiese acabado siquiera
por ventura el rigor del invierno
la explosión de minúsculas flores
esparciera azahar en el viento.
Qué debió de sufrir aquel hombre,
cuando viera brotar todo aquello,
descansando del largo camino
que llevaba marcado al destierro.
Se humedece el mirar de reojo
y pensando tranquilo me alejo,
mis sudores también lo regaron
aunque sean ya solo recuerdos.
Precioso valle nos regalas con su lujuriosa riqueZa de frutales y colores, regados por los sudores de moros y cristianos.
Buen trabajo, estimado amigo.
Un abrazo
 
Precioso valle nos regalas con su lujuriosa riqueZa de frutales y colores, regados por los sudores de moros y cristianos.
Buen trabajo, estimado amigo.
Un abrazo
Así es, amigo Alfonso, un valle que no se perderá de mis recuerdos. Qué bueno aquel recorrido con tan buena compañía.
Recibe mi abrazo fuerte.
Salva.
 

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