Agustín Sánchez
Poeta asiduo al portal
UNA ROJA CLAVE DE SOL
La verdad es que nació para la música. Desde muy, pero que muy pequeño mostró una evidente inclinación hacia el arte de Euterpe. Tanto fue así que, pese a la precaria situación familiar, pudo acceder a algunos estudios de conservatorio y llegó a dominar el solfeo sin dificultad alguna.
Pero su verdadera vocación fue siempre el saxofón. Se enamoró de este instrumento cuando con apenas 8 años lo escuchó en un circo, en manos de un payaso con la cara pintada de blanco.
Fueron transcurriendo los años y ahorrando céntimo a céntimo, consiguió finalmente adquirir su instrumento preferido en una tienda de oportunidades. Con él marchaba a su casa mientras lo apretaba contra su pecho. ¡Por fín! Pronto alcanzaría la ilusión de su vida y su hogar le parecería un paraíso con el fondo musical que siempre había soñado
Tan ensimismado iba en sus pensamientos que no advirtió a tiempo cómo un jovenzuelo montado en una potente moto se le echaba encima. Fue llevado de inmediato a un próximo hospital, pero no hubo manera de evitar la amputación de su mano derecha. Simplemente, quedó destrozada en el accidente, aunque el instrumento, por una ironía del destino, quedara intacto en su funda de plástico que imitaba piel.
Cuando, pasado el tiempo necesario, fue dado de alta, marchó a su domicilio llevándolo bajo el brazo. Subió a su piso, conectó la tele y retiró del balcón una pequeña maceta.
Luego buscó en un cajón una usada hoja Guillette, llenó la bañera de agua tibia, donde se introdujo vestido y procedió a seccionar unas azules venas que inútilmente trataban de aportar sangre a una inexistente mano. Antes de desvanecerse aún pudo ver cómo una guedeja roja serpenteaba en el agua imitando la forma de una clave de sol.
A los ocho días, la policía que hubo de descerrajar la puerta, encontró apoyado en una maceta vacía, el saxofón y en el hueco de su pabellón lleno de tierra, una flor de sonatina allí plantada que se desmayaba por evidente falta de riego.
Mientras, en la tele aún encendida, un payaso con un saxo soprano al cuello preguntaba a su público:¿CÓMO ESTÁN USTEDEEES
.?
Pero el agente desconectó el aparato sin contestar.
Pero el agente desconectó el aparato sin contestar.
AGUSTÍN.