sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una rosa, una luz, en el fuego un sol de amor, ¿tu la rosa? siendo el sol de un sueño, ¿siempre volando? junto a una poesía susurrando. Un cielo abierto en mil pálpitos, y con una voz, que se hace en mil cantos, por una rosa, yo no vendía ni mi alma, por dos rosas, ya somos dos almas, y con dos almas, ya somos cielo y horizonte, que se va vendiendo a la calma, esa que llueve gotas, para ti, y para el nuevo alba.