lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
Vio tras sus ojos colores profundos,
creyó así en infinitos innumerables
deslumbrando despuntadas puestas de sol,
enormes bellezas resplandecientes
apostadas frente a los suyos.
Una lámpara de carburo
dio una imagen imprecisa de su cuerpo,
arrancándole a las manos
la confesión de querer poseerla.
Absorbiendo el malva pleno del atardecer,
que propusieron sus caderas,
afilados los dedos de tacto dulce,
ni rayando las tinieblas , sucumbieron
ni por el viento que despeja.
Vio tras sus ojos,
majestuoso redondel de flores.
Su rostro aboliendo divagaciones de amor,
sintió caricias de idiomas inauditos,
perdurando cual los templos
con sus diosas planetarias.
Ojos que invocaron después de una sola mirada,
asi , tan naturales ,
el amparo de abrazos
el calor de piernas incomparables
y el amor ,claridad,
destello de cristal .
creyó así en infinitos innumerables
deslumbrando despuntadas puestas de sol,
enormes bellezas resplandecientes
apostadas frente a los suyos.
Una lámpara de carburo
dio una imagen imprecisa de su cuerpo,
arrancándole a las manos
la confesión de querer poseerla.
Absorbiendo el malva pleno del atardecer,
que propusieron sus caderas,
afilados los dedos de tacto dulce,
ni rayando las tinieblas , sucumbieron
ni por el viento que despeja.
Vio tras sus ojos,
majestuoso redondel de flores.
Su rostro aboliendo divagaciones de amor,
sintió caricias de idiomas inauditos,
perdurando cual los templos
con sus diosas planetarias.
Ojos que invocaron después de una sola mirada,
asi , tan naturales ,
el amparo de abrazos
el calor de piernas incomparables
y el amor ,claridad,
destello de cristal .