Évano
Libre, sin dioses.
El sueño era no pisar dos veces
la misma tierra que anduvieran los pies;
mas crecen los años en senderos quietos
y quietos quedamos mirando las piernas,
rememorando vacíos una y otra vez:
aquel amor que te robó la sangre
que gotea desde entonces como rastro
de la soledad, para que no olvides
que jamás hubo principio, que todo eran
quimeras y sueños de un niño tonto.
Y ahora, viejo y carcomida telaraña,
sabes que te comiste tú solo la ilusión
que fuiste tejiendo con las ideas de otros.
Arrojar a la basura lo aprendido
y volar para estrellarte y reventarte
los huesos de tu esqueleto de cristal:
bola de brujas, rota, y barrida y arrojada
al abismo inmenso que ya eres.
la misma tierra que anduvieran los pies;
mas crecen los años en senderos quietos
y quietos quedamos mirando las piernas,
rememorando vacíos una y otra vez:
aquel amor que te robó la sangre
que gotea desde entonces como rastro
de la soledad, para que no olvides
que jamás hubo principio, que todo eran
quimeras y sueños de un niño tonto.
Y ahora, viejo y carcomida telaraña,
sabes que te comiste tú solo la ilusión
que fuiste tejiendo con las ideas de otros.
Arrojar a la basura lo aprendido
y volar para estrellarte y reventarte
los huesos de tu esqueleto de cristal:
bola de brujas, rota, y barrida y arrojada
al abismo inmenso que ya eres.
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