Gissel
Poeta recién llegado
Una vez, tus brazos fueron
mi mayor consuelo, tus ojos
mi perdición y tus besos
el elixir de mi vida.
Lo recuerdo tanto, como
si fuera hoy, amarte
era un error y este
cada vez me dañaba.
No digo que amar
fuera incorrecto pero
el quererte justo a ti
solo heridas me dejaba.
La poca alegría
que a tu lado yo tenía
se volvía inseguridad
y así yo no quería vivir.
Tu amor tenía limitaciones
el mio ni siquiera limite
alguno, estabas lleno de
defectos y yo así te acepte.
Me dañaste una y otra vez,
tus promesas estaban vacías
y tus palabras llenas de falsías
no valían ni la mitad de las mías.
Pero todo este cuento,
una vez, solo una existió
y eso fue cuando a tu lado
yo permanecí.
mi mayor consuelo, tus ojos
mi perdición y tus besos
el elixir de mi vida.
Lo recuerdo tanto, como
si fuera hoy, amarte
era un error y este
cada vez me dañaba.
No digo que amar
fuera incorrecto pero
el quererte justo a ti
solo heridas me dejaba.
La poca alegría
que a tu lado yo tenía
se volvía inseguridad
y así yo no quería vivir.
Tu amor tenía limitaciones
el mio ni siquiera limite
alguno, estabas lleno de
defectos y yo así te acepte.
Me dañaste una y otra vez,
tus promesas estaban vacías
y tus palabras llenas de falsías
no valían ni la mitad de las mías.
Pero todo este cuento,
una vez, solo una existió
y eso fue cuando a tu lado
yo permanecí.