guillermo rasta
Poeta fiel al portal
Esta era la historia de un amigo de un amigo y dice así...
Laprima volta,
la prima volta,
siempre fue muy lejana pero yo sabía que la terminaría,
pasaban los días
pasaban los días
y mis manos ya no escribían aquel tipo de poesía
que le gustaba a la alegría,
ya no sabía cantar
y peor aun,
andaba todo envuelto en desilución!
hasta me propuse hacer la vida mía,
y dejar que nadie entre,
pues era como si se me acabaran las balas,
pues si no era nadie y las usaba...
nadie me las compraba...
Pensé que andaba todo chiaro
pero no era cierto,
aquellos pensamientos míos me desafiaban tanto,
pero hasta yo me di cuenta que necesitaba un cambio,
porque ya nada sabía igual,
ya nada se escuchaba igual,
ni discriminar siquiera
pues de la música yo no creía ver una gran frontera,
ella era universal,
mas no superficial como esta gran carrera de la vida,
azerrín y un poco de polilla,
oh! porque el destino no tenía para mi aquellas cuencas amarillas?
que destilaban el sabor de la miel
hacía uno, dos y tres?
Pero ya todo eso ha quedado atrás
botaré los cigarros,
me pondré a trabajar,
buscaré aquella novia que me gusta y no a cualquiera que vea pasar,
viviré un poco de questa vitta,
no tan ancha ni tan vivida,
pero desde ahora todo debe ser fortuna...
inmensa soledad conmigo ha estado,
grandes olas de frialdad me han tocado,
y perder amgos,
muchos,
varios,
desde un perico hasta un caballo...
Y así se termina esta carta,
desde puerto Chillón
pasando por Playas Claras,
un nuevo camino comienzo,
seguro de que será el mejor sendero,
tan solo debo confiar más en mi,
y mis sentidos
en muchas ocaciones muy mal heridos,
pero la guerra aún no termina,
como estaba fría
la pondré mas tibia
y aquellos tiempos de indiferencia no se recordarán, no!
pues si eran piedras,
yo había lanzado muchas de ellas...
Laprima volta,
la prima volta,
siempre fue muy lejana pero yo sabía que la terminaría,
pasaban los días
pasaban los días
y mis manos ya no escribían aquel tipo de poesía
que le gustaba a la alegría,
ya no sabía cantar
y peor aun,
andaba todo envuelto en desilución!
hasta me propuse hacer la vida mía,
y dejar que nadie entre,
pues era como si se me acabaran las balas,
pues si no era nadie y las usaba...
nadie me las compraba...
Pensé que andaba todo chiaro
pero no era cierto,
aquellos pensamientos míos me desafiaban tanto,
pero hasta yo me di cuenta que necesitaba un cambio,
porque ya nada sabía igual,
ya nada se escuchaba igual,
ni discriminar siquiera
pues de la música yo no creía ver una gran frontera,
ella era universal,
mas no superficial como esta gran carrera de la vida,
azerrín y un poco de polilla,
oh! porque el destino no tenía para mi aquellas cuencas amarillas?
que destilaban el sabor de la miel
hacía uno, dos y tres?
Pero ya todo eso ha quedado atrás
botaré los cigarros,
me pondré a trabajar,
buscaré aquella novia que me gusta y no a cualquiera que vea pasar,
viviré un poco de questa vitta,
no tan ancha ni tan vivida,
pero desde ahora todo debe ser fortuna...
inmensa soledad conmigo ha estado,
grandes olas de frialdad me han tocado,
y perder amgos,
muchos,
varios,
desde un perico hasta un caballo...
Y así se termina esta carta,
desde puerto Chillón
pasando por Playas Claras,
un nuevo camino comienzo,
seguro de que será el mejor sendero,
tan solo debo confiar más en mi,
y mis sentidos
en muchas ocaciones muy mal heridos,
pero la guerra aún no termina,
como estaba fría
la pondré mas tibia
y aquellos tiempos de indiferencia no se recordarán, no!
pues si eran piedras,
yo había lanzado muchas de ellas...