***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Unicornio y lobo
Era yo unicornio de plata, luz sobria y suficiente,
felicidad, más bien tolerancia al dolor;
mi mundo vacío y verdaderamente limitado,
mi mundo de luces que nadie debía mirar.
Mi música era mi salvadora a cada nota
los versos simples destellos nocturnos,
¿puede ser más vacía una luz que la oscuridad?
¿Puede el mar detenerse o el viento contenerse?
Ternura era mi máscara ante todos,
el unicornio plateado en el mundo fantástico;
hasta que en el bosque de la fantasía vi tu sombra vagar;
sombra esencial, sombra real no luz de magia pasional.
Y mi lado oscuro te siguió, y mi lado luz resplandeció,
ante ti, esta leve luz fue inquietante casi apremiante;
ante mí, tu oscuridad fue el alivio relajante que quise poseer.
Y tu lado de luz se despertó, y tu lado sombra me cubrió.
Y el juego comenzó, ambos distintos en esencia,
ambos cazadores y presas; tú real, yo prohibida fantasía.
Yo leve luz y tú brillante oscuridad; sin felicidad y sin dolor.
Tú mi principio y yo tu final, yo tu luz y tú mi oscuridad.
El negro, el color de ti, de mi oscuridad amada.
Eras el lobo sobre la presa y la presa de tus temores.
Yo fui la presa que te enfrentó y que amor te profesó.
Ahora junto a mí vive tus instintos y acepta la luz que eres.
Estamos juntos y seguimos siendo tan distintos;
tu luz ahora es tan brillante y mi oscuridad tan insecable.
Nunca me alejaré de ti, aunque nunca debí acercarme.
Ahora eres lobo de plata y yo unicornio negro.
Era yo unicornio de plata, luz sobria y suficiente,
felicidad, más bien tolerancia al dolor;
mi mundo vacío y verdaderamente limitado,
mi mundo de luces que nadie debía mirar.
Mi música era mi salvadora a cada nota
los versos simples destellos nocturnos,
¿puede ser más vacía una luz que la oscuridad?
¿Puede el mar detenerse o el viento contenerse?
Ternura era mi máscara ante todos,
el unicornio plateado en el mundo fantástico;
hasta que en el bosque de la fantasía vi tu sombra vagar;
sombra esencial, sombra real no luz de magia pasional.
Y mi lado oscuro te siguió, y mi lado luz resplandeció,
ante ti, esta leve luz fue inquietante casi apremiante;
ante mí, tu oscuridad fue el alivio relajante que quise poseer.
Y tu lado de luz se despertó, y tu lado sombra me cubrió.
Y el juego comenzó, ambos distintos en esencia,
ambos cazadores y presas; tú real, yo prohibida fantasía.
Yo leve luz y tú brillante oscuridad; sin felicidad y sin dolor.
Tú mi principio y yo tu final, yo tu luz y tú mi oscuridad.
El negro, el color de ti, de mi oscuridad amada.
Eras el lobo sobre la presa y la presa de tus temores.
Yo fui la presa que te enfrentó y que amor te profesó.
Ahora junto a mí vive tus instintos y acepta la luz que eres.
Estamos juntos y seguimos siendo tan distintos;
tu luz ahora es tan brillante y mi oscuridad tan insecable.
Nunca me alejaré de ti, aunque nunca debí acercarme.
Ahora eres lobo de plata y yo unicornio negro.