maria g. hermoso
Poeta fiel al portal
Se ahoga mi voz
en el grito de la multitud
cuando al unísono
somos una misma llamada.
Nace en mi, de los pies a la cabeza,
un palpito... mi piel se tensa,
feliz y conforme en ser una pieza
¡qué hermoso puzzle!
cuando mis manos se amontonan
con las manos de la muchedumbre
imperceptibles por la vista.
Mis palmadas forman parte del aplauso
al acabar la escena,
y no necesito más que estar ahí,
entre decenas.
en el grito de la multitud
cuando al unísono
somos una misma llamada.
Nace en mi, de los pies a la cabeza,
un palpito... mi piel se tensa,
feliz y conforme en ser una pieza
¡qué hermoso puzzle!
cuando mis manos se amontonan
con las manos de la muchedumbre
imperceptibles por la vista.
Mis palmadas forman parte del aplauso
al acabar la escena,
y no necesito más que estar ahí,
entre decenas.