Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Uno más uno no puede ser dos,
en el universo torcido de nuestro amor,
donde las matemáticas se equivocan,
y la lógica se disuelve en suspiros.
Tú y yo, dos líneas paralelas,
que jamás se tocan,
pero caminan juntas,
soñando con un punto de encuentro.
Uno más uno no puede ser dos,
porque entre nosotros hay un abismo,
un vacío que no se llena,
una distancia que no se acorta.
Tus manos buscan las mías,
y encuentran solo aire,
caricias que se desvanecen,
como sombras al amanecer.
Uno más uno no puede ser dos,
cuando las noches se alargan,
y los días se acortan,
en la espera de un abrazo imposible.
Tus ojos, espejos de mi soledad,
reflejan el dolor de lo que no puede ser,
y en cada mirada, la certeza,
de que nuestro amor es un espejismo.
Uno más uno no puede ser dos,
porque el destino nos juega bromas crueles,
y en sus caprichos, nos separa,
como a estrellas en cielos opuestos.
Nuestros corazones laten en sincronía,
pero sus ritmos no se encuentran,
perdidos en un compás desajustado,
como un poema sin rima, como un verso olvidado.
Uno más uno no puede ser dos,
aunque lo intentemos,
aunque luchemos contra la marea,
nuestro amor imposible nos supera.
Uno más uno no puede ser dos,
pero en el rincón más profundo,
donde se esconden los sueños rotos,
seguiremos creyendo en lo imposible,
porque el amor, es lo único que nos queda.
en el universo torcido de nuestro amor,
donde las matemáticas se equivocan,
y la lógica se disuelve en suspiros.
Tú y yo, dos líneas paralelas,
que jamás se tocan,
pero caminan juntas,
soñando con un punto de encuentro.
Uno más uno no puede ser dos,
porque entre nosotros hay un abismo,
un vacío que no se llena,
una distancia que no se acorta.
Tus manos buscan las mías,
y encuentran solo aire,
caricias que se desvanecen,
como sombras al amanecer.
Uno más uno no puede ser dos,
cuando las noches se alargan,
y los días se acortan,
en la espera de un abrazo imposible.
Tus ojos, espejos de mi soledad,
reflejan el dolor de lo que no puede ser,
y en cada mirada, la certeza,
de que nuestro amor es un espejismo.
Uno más uno no puede ser dos,
porque el destino nos juega bromas crueles,
y en sus caprichos, nos separa,
como a estrellas en cielos opuestos.
Nuestros corazones laten en sincronía,
pero sus ritmos no se encuentran,
perdidos en un compás desajustado,
como un poema sin rima, como un verso olvidado.
Uno más uno no puede ser dos,
aunque lo intentemos,
aunque luchemos contra la marea,
nuestro amor imposible nos supera.
Uno más uno no puede ser dos,
pero en el rincón más profundo,
donde se esconden los sueños rotos,
seguiremos creyendo en lo imposible,
porque el amor, es lo único que nos queda.