danie
solo un pensamiento...
¡Carajo, que mujer hermosa,
pero fácil y puta resulto la barata correntina!
Pero no quiero sonar despreciativo,
solo ver la realidad sin ornamento y tampoco realce.
¡También quiero escapar de esas estúpidas asonancias,
tan cursis como los poemas de Chespirito!
¿Qué tiene de malo, si una dama es puta?
¡Para mi nada! Pues es solo un estilo de vida
¿Acaso te pregunto a ti que me lees, si sos puto?
¡Pues no! Ya que ni coño me interesa tu vida.
Pero la niña correntina, eso si es otro cantar que me apetece y acá explicó
el camino de los suburbios de los bajos instintos.
Tacones de aguja bordean el filamento de la acera,
bajo las penosas noches que desgarran sus íntimos velos,
niña no muy fina, tampoco educada por los maltrechos desvanes de la vida.
¡Golpeado fuerte siempre su garrido pudor clandestino!
De linajes pobres que siempre albergaron su recinto,
escasas monedas, vueltos por pernoctar con los infelices engreídos.
Una noche la conocí, una noche que estaba alzado por la sed bravía,
tenia un par de monedas por labrar los campos de trigo,
yéndome a la ciudad en busca de una alegría,
un polvo de ocasión para este cansado tío.
Tetas enormes como melones, culo firme y armado
que aguantó muy bien a mi camarada.
Mi camarada que en tantos huecos se metió
impulsado por un par de tequilas,
pero no descubrió nunca un recóndito
y delineado bosquejo de fervor en algún cuerpo.
Simples corridas que duraban santiamenes y a otro pozo mi amigo.
Con la correntina fue distinto,
podría decir que toque las puertas del edén,
sin saber siquiera lo que es.
Puedo decir que contemple la efímera vida en un suspiro,
sin la necesidad de alucinógenos, sin tequila,
ni tampoco tabaco negro ¡Gocé con orgasmos consecutivos!
¡Carajo, que mujer hermosa,
pero fácil y puta resulto la barata correntina!
Tan solo dos monedas me costo,
y después a morder con énfasis el brío
¿Arrojo de despecho, tal vez de ella pensé?
Pero en sus ojos vi la mera refutación
que ofusca su corrompida vida,
la afligida miseria de su familia,
su sacrificio día a día, o mejor dicho noche por noche,
cediendo su pureza por un poco de trigo y vino.
¿Quién ve más allá de sus ojos,
para poder decir que esa correntina es una noble digna?
Que robó con cautela el corazón de este pobre diablo arrepentido.
Hoy ando por los bares, vaciando los vasos de tequila en mi garganta,
pensando con nostalgia en el buen momento vivido,
recapacitando por sus lágrimas derramadas por sus mejillas,
desgarrándome el corazón con un simple suspiro;
Fumándome la vida con los cigarros prohibidos.
Daría mi vida por rescatarla de ese antro y llevarla
¿Llevarla, pero a dónde?
¿A la huerta para ordeñar vacas y labrar el trigo?
No, eso no es realidad o por lo menos una realidad que ella merezca vivir,
mi noble princesa cautiva
pero fácil y puta resulto la barata correntina!
Pero no quiero sonar despreciativo,
solo ver la realidad sin ornamento y tampoco realce.
¡También quiero escapar de esas estúpidas asonancias,
tan cursis como los poemas de Chespirito!
¿Qué tiene de malo, si una dama es puta?
¡Para mi nada! Pues es solo un estilo de vida
¿Acaso te pregunto a ti que me lees, si sos puto?
¡Pues no! Ya que ni coño me interesa tu vida.
Pero la niña correntina, eso si es otro cantar que me apetece y acá explicó
el camino de los suburbios de los bajos instintos.
Tacones de aguja bordean el filamento de la acera,
bajo las penosas noches que desgarran sus íntimos velos,
niña no muy fina, tampoco educada por los maltrechos desvanes de la vida.
¡Golpeado fuerte siempre su garrido pudor clandestino!
De linajes pobres que siempre albergaron su recinto,
escasas monedas, vueltos por pernoctar con los infelices engreídos.
Una noche la conocí, una noche que estaba alzado por la sed bravía,
tenia un par de monedas por labrar los campos de trigo,
yéndome a la ciudad en busca de una alegría,
un polvo de ocasión para este cansado tío.
Tetas enormes como melones, culo firme y armado
que aguantó muy bien a mi camarada.
Mi camarada que en tantos huecos se metió
impulsado por un par de tequilas,
pero no descubrió nunca un recóndito
y delineado bosquejo de fervor en algún cuerpo.
Simples corridas que duraban santiamenes y a otro pozo mi amigo.
Con la correntina fue distinto,
podría decir que toque las puertas del edén,
sin saber siquiera lo que es.
Puedo decir que contemple la efímera vida en un suspiro,
sin la necesidad de alucinógenos, sin tequila,
ni tampoco tabaco negro ¡Gocé con orgasmos consecutivos!
¡Carajo, que mujer hermosa,
pero fácil y puta resulto la barata correntina!
Tan solo dos monedas me costo,
y después a morder con énfasis el brío
¿Arrojo de despecho, tal vez de ella pensé?
Pero en sus ojos vi la mera refutación
que ofusca su corrompida vida,
la afligida miseria de su familia,
su sacrificio día a día, o mejor dicho noche por noche,
cediendo su pureza por un poco de trigo y vino.
¿Quién ve más allá de sus ojos,
para poder decir que esa correntina es una noble digna?
Que robó con cautela el corazón de este pobre diablo arrepentido.
Hoy ando por los bares, vaciando los vasos de tequila en mi garganta,
pensando con nostalgia en el buen momento vivido,
recapacitando por sus lágrimas derramadas por sus mejillas,
desgarrándome el corazón con un simple suspiro;
Fumándome la vida con los cigarros prohibidos.
Daría mi vida por rescatarla de ese antro y llevarla
¿Llevarla, pero a dónde?
¿A la huerta para ordeñar vacas y labrar el trigo?
No, eso no es realidad o por lo menos una realidad que ella merezca vivir,
mi noble princesa cautiva