Útero

marquelo

Negrito villero
Yo el no parido el no ejecutado el no anestesiado
de mi de los huesos del dinosaurio quedan la diabólica faz del sol liberado en los desiertos.
La impronta de mi esqueleto babilónico las horas del gabán que viste mi sombra

en el alto tocado de arena
¡No quiero más comedias atropellando la función de mi alma!
Nacen ruedan se enquistan como pelos revueltos atragantando mi primera palabra mi último adiós.
Yo el no parido
el soterrado envuelto en una lágrima viajando entre las siluetas del barquero
a orillas del fin de los infiernos.
Caída libre con la baba del beso
de la palabra rancia que fue cálido perfume en tus manos
Ya no quedan introducciones sino despeñaderos donde el zapato se detiene para trascender al pie.
He soñado una noche de luto
la cadencia se han vuelto cadenas
y la llave del camino es una utopía. Resuelto a resarcir mi alma es que me cuelgo del amor como migrante pájaro,
donde vaya , yo iré, de polizonte; aunque me olfatee como a un mal día, ahi prendido
de sus fauces de lobo aullador, ahi estaré, colgado.
En las profundidades del ojo
existe un escenario de amor que invita a la espera;
también un reloj que marca hacia atrás
y tú sonries
en las trepadoras manos de ella
y respiras todo el aire del mundo
para que tu corazón crezca...
 
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