Va muriendo la noche derrotada,
amanece y la luz que la devora
la destierra del reino donde mora
el secreto de un alma enamorada.
Por un rayo de sol amenazada,
albacea de un sueño que atesora,
al huir va gritándole a la aurora:
-¡No verás mis tinieblas reveladas!-
En un juego que se hizo irresistible
bendita seas, noche, que transgredes
viejas leyes de un tiempo inconmovible.
Confidente de amores imposibles
alargando tus horas les concedes
para un triple mortal sólidas redes.
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