Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un rostro gira cada mañana
en hábito de inútil rodilla.
Desteje su memoria
el hilo negro de su propia sombra,
Su cara no enfrenta lo real del espejo,
mustio el pecho de oquedad musgosa
la atraviesa como daga.
Es quien tuvo su pasado de todo,
la del ciego corazón que no pudo ver nada.
Huérfana quedó de labios y sonrisas,
las ventanas abiertas en espera oblicua
eran resalto de combado dorso.,
el frío congeló sus antiguas mejillas rosas.
La cama abrió su garganta de foso
y extraviada cayó al abismo de su propio lodo.
en hábito de inútil rodilla.
Desteje su memoria
el hilo negro de su propia sombra,
Su cara no enfrenta lo real del espejo,
mustio el pecho de oquedad musgosa
la atraviesa como daga.
Es quien tuvo su pasado de todo,
la del ciego corazón que no pudo ver nada.
Huérfana quedó de labios y sonrisas,
las ventanas abiertas en espera oblicua
eran resalto de combado dorso.,
el frío congeló sus antiguas mejillas rosas.
La cama abrió su garganta de foso
y extraviada cayó al abismo de su propio lodo.