josepanton
Poeta recién llegado
Vacilamos por el árido y álgido universo,
discurriendo bajo la dádiva del libre albedrío:
merodeamos altares, levantamos cruces, escalamos muros;
afanándonos en la búsqueda del cálido sosiego.
Pero hay cuando la vida nos acerca sus crueles formularios,
pidiéndonos respuestas que sólo admiten, una coma herida.
¿Quién nos ayudará a contestar sus preguntas?
¿Quién acatará el consejo del que ya ha sufrido?
Sólo el dolor y la urgencia, nos venderán claros manuales,
escritos en arduas páginas, rubricados a sangre y ruego.
Hasta que un día se terminan los exámenes
Y vengan a llevarnos, las estrictas huestes sigilosas,
adiestrados por laureados coroneles, de negros blasones,
conseguidos en cuarteles infectados, por un millón de sepulturas.
discurriendo bajo la dádiva del libre albedrío:
merodeamos altares, levantamos cruces, escalamos muros;
afanándonos en la búsqueda del cálido sosiego.
Pero hay cuando la vida nos acerca sus crueles formularios,
pidiéndonos respuestas que sólo admiten, una coma herida.
¿Quién nos ayudará a contestar sus preguntas?
¿Quién acatará el consejo del que ya ha sufrido?
Sólo el dolor y la urgencia, nos venderán claros manuales,
escritos en arduas páginas, rubricados a sangre y ruego.
Hasta que un día se terminan los exámenes
Y vengan a llevarnos, las estrictas huestes sigilosas,
adiestrados por laureados coroneles, de negros blasones,
conseguidos en cuarteles infectados, por un millón de sepulturas.
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