Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un vacío de brazos tendidos
afán muerto en un rictus de la boca;
pobres y huecas palabras
masticadas en soledad de silencios.
Hay un temblor en el aire
de espacios heridos, trascendidos
de presencias que se añoran,
risas que en llanto se ahogan.
Se ha convertido en llanura el infinito
por la que correr, perseguir,
gritar, trasformado en desatino,
desierto de sol y luz, del que no se puede huir.
Triste, la sombra se alarga
en muros donde se quiebra el ser,
todo un mundo de oscuridades
y el alma frágil, como un papel.
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