iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vacío que atraviesa
la etérea solución,
las llamas vacilantes
que se dicen sustancia de vida,
que se nombra a sí misma
Entidad necesaria.
Vacío que bordea la mirada,
que da figura al papel
formas de origami inocuo,
bello desperdicio de una nota suicida,
romántico uso de una esquela
mal traducida
del idioma no narrado de los ojos
a uno como lengua dirigida.
Vacíos amontonados en las esquinas,
estropeando la pintura de las paredes
que alguna vez fueron lilas.
Estropeando el paisaje,
de incoherentes notas convertidas
en colores vibrantes
dando la idea de flores mecidas
por el soplo de millones de vidas.
Más y más vacíos en las manos
inexpresivas, carcomidas
por gusanos literarios
que se dieron tarea de cobrarse
las tardes abandonadas
y las ficticias partidas
donde se perdió la apuesta
de un poco de aliento,
y vida sin escaparse.
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