Vademécum, o el índice del buen saber

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
La teoría me la sé toda.
Soy un comité de espejos.
Como quien empieza a relacionarse con mamuts, mi mano se ennegrece al alba de bienvenidas.
Mire... es que aquí... todos somos bienvenidos.
Luego resulta que soy el que menos sabe, o el que menos se muerde las uñas.
Ay, las relaciones, picarón, me digo.
Y veo que hay mundo fuera de mi ombligo, actas redactados para pacientes y enfermeros.
Y es que esto es mi vía de escape, y es que a aquello le sobra maquillaje.
Y es que no encuentro a la mujer perfecta.
Y es que aquello es alcanzable.
Luego, como en un concurso de aplausos, me llaman guapo y me fundo. La mayor ovación me la llevo cuando rompo el hielo, lo cual explica lo anterior.
En realidad, lo explica todo.
Pero... relámpagos, rayos y centellas. No le encuentro la gracia a nada, y me río por cumplir.
¿A quién iba a convencer con este discurso?
Me encomiendo a vosotros, oh lectores; pero no lo miréis, por Dios os lo pido, como si estuviera hablando en corro.
Uy, uy, uy, tarde, noche, y se acerca otro día.
Quién me mira de igual a igual.
Veamos... ¿Tú? ¿El de la mirada perdida? ¿El del semblante desafiante? ¿El joven? ¿El niño? ¿El anciano?
¿A qué le dais valor?
Yo, bueno, digamos que... ufff... a los ratos en que me expreso.
Y es que las relaciones son como los barcos.
Yo soy el capitán y... ¡todos al agua!
Debe de fluir bien aquello. En serio lo digo.
A mí déjenme este rinconcito para raparme al cero el alma.
Ya lo expliqué todo unas veinte líneas arriba. ¿Veinte? No sé, papelito mío, en tu presencia me salen chiribitas.
Lo que de verdad está claro es que quien me conozca se llevará el premio gordo.
No por mi peso, ni siquiera por mi gravedad.
Pero, joder, invoco a todos los que abren un libro sin tener ni puta idea de porqué.
Yo ya he logrado entenderme.
 
Yo también cojeo de ese mismo pie.
Es el Ego o complejo de superioridad.
Creemos que somos la bomba, ¿ No es cierto ?
El mejor suceso del siglo.


Pero amigo, si quieres, te cuento un secreto:


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" La Kriptonita no es idiota. "


Entonces, súper-man puede estar sereno y confiado, hasta cierto punto.
 
Última edición:
Ricardo, tú eres un súper-héroe y no lo puedes ocultar.
Un X man.
Entonces, haz como yo: ¡ Salva a la Humanidad !
Je, je, je.


¿ Sabes cuál es el problema fundamental de este plan de vida ?


Que Nueva York es mucho más grande que yo.
Y así, el Japón.
Y China.
Y Noruega...


Entonces, me escondo y me tapo. Y tiemblo, y digo...


" Jolines con la vida. La vida es más grande que yo. Anda y que se las apañe como buenamente pueda. "


Y claro...
Hay una línea divisoria, entre la vida, y yo.
Nos amamos y respetamos, pero no puedo invadirla.
Es como Shakira, ¿ Sabes ? Me desprecia... ¡ Lo sé ! Lo intuyo.
 
Amigo, salvaremos el planeta, cueste lo que cueste.
Y luego, seremos reyes del firmamento.
Pero claro, cierto día, nos miraremos al espejo y veremos que somos distintos.
Somos, de repente, ¡ Palomas mensajeras ! ¿ Qué ? ¿ Cómo puede ser posible ?
Éramos los X men. ¡ No puede ser ! Noooooo.


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" Nommo, versión 2.0. La nueva Humanidad. "


¿ Qué ? ¡ Dios mío, que alguien haga algo !



Un abrazo para ti, también, Ricardo.
 
Última edición:
Seríamos como Bud Spencer y Terence Hill.
Como Mortadelo y Filemón, Astérix y Obélix o Rambo y Chuck Norris.


¡ Juntos !


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Terence Hill tiene muchas ventajas.
Es rubio de pelo, pero moreno de piel, y con los ojos azules.
Es difícil encontrar a alguien así.


Que además, esté fuerte, físicamente, y tenga inteligencia, para esta vida física, que es tan dura.
 
Última edición:
Y solo con las letras... Bueno, en todo caso, hay que enfocarse/enfrascarse en el hecho de que... No sé...
Sé que suena raro... pero realmente me gustaría saber tu opinión sobre este poema.
Lo que son en sí los versos y el conjunto.
Pues es difícil encontrar alguien como tú, y con el que por fin, congeniar ;)
 
Tu poema tiene rasgos paralelos a los míos, y por eso, te conozco.
Yo profundizo un poco más.
Por ejemplo:


Quién me mira de igual a igual.
Veamos... ¿Tú? ¿El de la mirada perdida? ¿El del semblante desafiante? ¿El joven? ¿El niño? ¿El anciano?
¿A qué le dais valor?



Podríamos continuar así:


" ¿ Quién me mira de igual a igual ? A mí, que soy ciervo en un pedestal.
Veamos, ¿ Tú ? El de la mirada perdida, que vuelva a su guarida.
El del semblante desafiante, que se ponga una máscara de carnaval.
El joven y el niño, que sepan que desciendo del Homo de Neanderthal.

El anciano, que me dé la mano. ¿ A qué le dais valor ? A volar, por el espacio infinito...

Porque sois todos, dichosos y benditos.
Pero no lo reconocéis debidamente.
Pues os debilitáis, en muchas ocasiones.
El Miedo y el Pánico son meticulosas sensaciones. "
 

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