Vaguedades

Jairo Castillo Romerin

Poeta adicto al portal

VAGUEDADES…

Un regaño deslinda la ociosidad.
En la palabra no hay más que verdugos asilando los silencios
Luego han de dictaminar la sentencia
el efluvio de larvas que son ya espejos indecentes, maquiavélicos.

Redarguye su tiempo la despensa.
No elegir la carne es asunto sobrenatural,
la especie de soberbia que unta eslabones
en los pasamanos de un encuentro.
Pasión y carne de despecho,
rasguño y mugre se trepan
sobre un ostracismo de cabuyas que nada atan
sólo podredumbre de lianas,
un modo etéreo de abarcar incertidumbres
con pasabordos de cadenas.

Venir desde la zafra,
llegar desde el puerto dormido a mancillar la niebla.

Lacustres estados donde morir es verter sortilegios.
En otra música me muevo y son distingo de abolengos,
esa ruda visión de los colores en relieve.

Nada cargo ya de los nombres que me han puesto.
He decidido la ventolera de la vida en mis batallas.
 
Última edición:
Es muy críptico, me cuesta adentrarme en los significados pero suena genial, me ha gustado mucho el poema.
Saludos!!
 
seguramente esa exactitud se haya en el centro de tu alma, besos

VAGUEDADES…

Un regaño deslinda la ociosidad.
En la palabra no hay más que verdugos asilando los silencios
Luego han de dictaminar la sentencia
el efluvio de larvas que son ya espejos indecentes, maquiavélicos.

Redarguye su tiempo la despensa.
No elegir la carne es asunto sobrenatural,
la especie de soberbia que unta eslabones
en los pasamanos de un encuentro.
Pasión y carne de despecho,
rasguño y mugre se trepan
sobre un ostracismo de cabuyas que nada atan
sólo podredumbre de lianas,
un modo etéreo de abarcar incertidumbres
con pasabordos de cadenas.

Venir desde la zafra,
llegar desde el puerto dormido a mancillar la niebla.

Lacustres estados donde morir es verter sortilegios.
En otra música me muevo y son distingo de abolengos,
esa ruda visión de los colores en relieve.

Nada cargo ya de los nombres que me han puesto.
He decidido la ventolera de la vida en mis batallas.
 

VAGUEDADES…

Un regaño deslinda la ociosidad.
En la palabra no hay más que verdugos asilando los silencios
Luego han de dictaminar la sentencia
el efluvio de larvas que son ya espejos indecentes, maquiavélicos.

Redarguye su tiempo la despensa.
No elegir la carne es asunto sobrenatural,
la especie de soberbia que unta eslabones
en los pasamanos de un encuentro.
Pasión y carne de despecho,
rasguño y mugre se trepan
sobre un ostracismo de cabuyas que nada atan
sólo podredumbre de lianas,
un modo etéreo de abarcar incertidumbres
con pasabordos de cadenas.

Venir desde la zafra,
llegar desde el puerto dormido a mancillar la niebla.

Lacustres estados donde morir es verter sortilegios.
En otra música me muevo y son distingo de abolengos,
esa ruda visión de los colores en relieve.

Nada cargo ya de los nombres que me han puesto.
He decidido la ventolera de la vida en mis batallas.
t

Centro del alma para buscar atardeceres y acudir a la sombra lisa
de un viento de ojos para el dia, bellla propuesta. felicidades
luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba