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Silba la soledad, esta de fiesta.
Miles de nadie le acompañan,
Y miles esperan tras su puerta
Unos la invitan a un Coctail,
Otros a un Café Concert,
Un Bingo, una fiesta.
Algunos le bailan,
Otros le conversan.
Le charlan de Política,
Ella los pesca, y no los pesca.
Y cuando le preguntan por su vida,
Media vuelta, y no contesta.
Se hace la desentendida, la interesante.
El que quiere acompañarle,
Invitarla a algo más que un trago,
Abrazarla,
Coquetearle,
O después de un rato, quien sabe;
Besarle
La tiene bien difícil,
Ella no es nada fácil.
Una sonrisa coqueta y mirada conmovible,
Algo indiferente a quien le mire,
Y algo más amable a los más distantes.
En toda la noche, miles y miles le convidan al baile.
Pero soledad -firme como siempre-,
Espera a su gran amante.
Quien ya hace un tiempo le dejo sola,
Y no por vanidad, ni desaire.
Y en un espacio muy quieto entre silencio,
Tímido e inocente,
Se le acerca un adolescente,
De voz suave, sutil, y sensible:
-¿Acaso esta sola, le acompaño?
- Muchas gracias, pero no lo estoy. Estoy bien.
Y si por alguna razón lo estuviera,
Basta con mover un dedo,
Y con todo el mundo estaría si quisiera.
-Pero tranquila, yo no soy el mundo
A mi solo me basta, con que me permita,
Este tenue espacio junto a usted, mi señorita,
Acompañándole. Y si usted quiere, acompañándome
-Con gusto le doy mi compañía, si aun la tuviera
-La tiene, lo veo en sus ojos,
En su mirada perdida, ansiosa de ser encontrada,
Mas la vida, entre ojos de nada, le ciegan,
Y aburrida, espera,
Soñar de otra manera
Me siento tan sólo, tan sólo como sus lágrimas,
¡Déjeme acompañarle!
Solo le pido este espacio,
Tenue y tan deseable.
-Respóndame una pregunta: ¿Cuál es su nombre?
-Amor, me dicen
-Entonces Amor ¿Un Baile?
-Un Baile
Silba la soledad, esta de fiesta.
Miles de nadie le acompañan,
Y miles esperan tras su puerta
Unos la invitan a un Coctail,
Otros a un Café Concert,
Un Bingo, una fiesta.
Algunos le bailan,
Otros le conversan.
Le charlan de Política,
Ella los pesca, y no los pesca.
Y cuando le preguntan por su vida,
Media vuelta, y no contesta.
Se hace la desentendida, la interesante.
El que quiere acompañarle,
Invitarla a algo más que un trago,
Abrazarla,
Coquetearle,
O después de un rato, quien sabe;
Besarle
La tiene bien difícil,
Ella no es nada fácil.
Una sonrisa coqueta y mirada conmovible,
Algo indiferente a quien le mire,
Y algo más amable a los más distantes.
En toda la noche, miles y miles le convidan al baile.
Pero soledad -firme como siempre-,
Espera a su gran amante.
Quien ya hace un tiempo le dejo sola,
Y no por vanidad, ni desaire.
Y en un espacio muy quieto entre silencio,
Tímido e inocente,
Se le acerca un adolescente,
De voz suave, sutil, y sensible:
-¿Acaso esta sola, le acompaño?
- Muchas gracias, pero no lo estoy. Estoy bien.
Y si por alguna razón lo estuviera,
Basta con mover un dedo,
Y con todo el mundo estaría si quisiera.
-Pero tranquila, yo no soy el mundo
A mi solo me basta, con que me permita,
Este tenue espacio junto a usted, mi señorita,
Acompañándole. Y si usted quiere, acompañándome
-Con gusto le doy mi compañía, si aun la tuviera
-La tiene, lo veo en sus ojos,
En su mirada perdida, ansiosa de ser encontrada,
Mas la vida, entre ojos de nada, le ciegan,
Y aburrida, espera,
Soñar de otra manera
Me siento tan sólo, tan sólo como sus lágrimas,
¡Déjeme acompañarle!
Solo le pido este espacio,
Tenue y tan deseable.
-Respóndame una pregunta: ¿Cuál es su nombre?
-Amor, me dicen
-Entonces Amor ¿Un Baile?
-Un Baile