Andres Saavedra
Poeta recién llegado
Buenas noches, les deseo a todos
en estas últimas respiraciones del mes de Otoño,
he venido a contarles una historia
ni falsa, ni verdadera, según lo recuerda mi memoria.
Como toda buena historia, empezará por el principio
enfocándose en la tragicomedia de la vida y sus delirios,
bañada por la ironía de la realidad
y pintada por la perspectiva de este narrador en particular.
Es bien sabido, que el miedo puede convertir a un hombre
pues su veneno, nos invade y nos carcome,
tan singular es su consistencia que nos embriaga
y tan adictivo su sabor que nos atrapa.
Es por ello, que el miedo se funde tan bien con la oscuridad
devorando todo lo que sumerge en su profundidad,
pues ni hombres, ni mujeres, escapan de su verdad
y sin embargo, en su aprisionamiento encuentran libertad.
La libertad de dar rienda suelta a sus pasiones
de vivir sin preocupación, y mucho menos restricciones,
ajenos a cualquier vestigio de humanidad
y sin embargo, con todo un nuevo panorama que mostrar.
Y cada cierto tiempo, la noche envuelve un corazón
lo trastorna, lo corrompe y lo devuelve al portador,
pero lo que queda está inundado de rencor
y es por ello, que necesita saciar su sed de amor.
Entonces tenemos un ser caminante ajeno a la vida
libre de conjeturas abierto, a nuevas experiencias tentativas,
y aquel alma, si es que se le puede llamar así
anda por el mundo buscando poder sentir.
Condenado a vagar por la eternidad
sin misericordia, ni tampoco un ápice de piedad,
encontramos un reflejo abstracto
de quien alguna vez fue alguien hasta que recibió el abrazo.
en estas últimas respiraciones del mes de Otoño,
he venido a contarles una historia
ni falsa, ni verdadera, según lo recuerda mi memoria.
Como toda buena historia, empezará por el principio
enfocándose en la tragicomedia de la vida y sus delirios,
bañada por la ironía de la realidad
y pintada por la perspectiva de este narrador en particular.
Es bien sabido, que el miedo puede convertir a un hombre
pues su veneno, nos invade y nos carcome,
tan singular es su consistencia que nos embriaga
y tan adictivo su sabor que nos atrapa.
Es por ello, que el miedo se funde tan bien con la oscuridad
devorando todo lo que sumerge en su profundidad,
pues ni hombres, ni mujeres, escapan de su verdad
y sin embargo, en su aprisionamiento encuentran libertad.
La libertad de dar rienda suelta a sus pasiones
de vivir sin preocupación, y mucho menos restricciones,
ajenos a cualquier vestigio de humanidad
y sin embargo, con todo un nuevo panorama que mostrar.
Y cada cierto tiempo, la noche envuelve un corazón
lo trastorna, lo corrompe y lo devuelve al portador,
pero lo que queda está inundado de rencor
y es por ello, que necesita saciar su sed de amor.
Entonces tenemos un ser caminante ajeno a la vida
libre de conjeturas abierto, a nuevas experiencias tentativas,
y aquel alma, si es que se le puede llamar así
anda por el mundo buscando poder sentir.
Condenado a vagar por la eternidad
sin misericordia, ni tampoco un ápice de piedad,
encontramos un reflejo abstracto
de quien alguna vez fue alguien hasta que recibió el abrazo.