Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cientos mato,
cientos mueren
Cientos nacen,
cientos vienen
Vampiros asesinos
inmunes a las estacas,
se ríen del agua bendita,
la cruz no los machaca
Infringen sus colmillos
a discreción, sin hipnotismo
anestésico absorben el torrente caudaloso
Enjambres de alas
atraídas por la calidez
de mí sangre con
insondable apetito
Mientras van callendo
van llegando, muriendo
naciendo y copulando
en el aire
Cientos mato,
cientos mueren
Cientos nacen,
cientos vienen
Infernal lenguaje,
sufrir de tímpanos
Padres de insomnios
y de dermis inflamada
Tendidas las víctimas
de a millares, semillas
de su fruto inicuo,
para nunca más...
Sin selección de victimas,
sin piedad en actuación
pues el donante no importa
solo la sangre y su sabor.
Cientos mato
ya cansado...
ahora ellos
cientos mueren
Cientos nacen,
cientos vienen
Vampiros asesinos
inmunes a las estacas,
se ríen del agua bendita,
la cruz no los machaca
Infringen sus colmillos
a discreción, sin hipnotismo
anestésico absorben el torrente caudaloso
Enjambres de alas
atraídas por la calidez
de mí sangre con
insondable apetito
Mientras van callendo
van llegando, muriendo
naciendo y copulando
en el aire
Cientos mato,
cientos mueren
Cientos nacen,
cientos vienen
Infernal lenguaje,
sufrir de tímpanos
Padres de insomnios
y de dermis inflamada
Tendidas las víctimas
de a millares, semillas
de su fruto inicuo,
para nunca más...
Sin selección de victimas,
sin piedad en actuación
pues el donante no importa
solo la sangre y su sabor.
Cientos mato
ya cansado...
ahora ellos
empiezan a chupar