jorge facundo perkins
Poeta recién llegado
Han recorrido descalzos un edén de espinas amigas
dando la espalda con indiferencia estoica
a las miles de lunas y miles de soles que besaron sus pieles morenas.
Han sabido aguardar a las lluvias que no han sido pero según creían
llegarían cuando nadie las esperara.
Han compartido con la muerte innumerables vigilias
esperando que en un convulsivo trance
el agonizante encontrara el descanso
en la espiración.
Han sabido esperar con diplomacia inglesa y una sonrisa amarga
de dulce venganza las migajas de una dignidad negada.
El tiempo se nos escabulle y lo perseguimos tratando inútilmente
de aprisionarlo en un reloj.
Inventamos nombres para esos calabozos ficticios :
milenios,siglos,centurias,lapsos,
módulos , etapas,momentos,instantes.
Sin embargo ellos prescinden de éstos.
Nosotros , asfixiados por la sed de eternidad
tratamos de asirlo de sus delgados segundos
y al escurrirse de nuestras manos poseídos por un demente paroxismo
apelamos a la amenaza de estrangular sus microscópicas milésimas con
el tedio y el aburrimiento.
Ellos lo han tiranizado ,cautivo estuvo siempre durante la observación
quirúrgica con la que cercenan la realidad en un detrito inteligible.
Lo han secuestrado ,maniatado silenciado y desterrado
hacia algún lugar del silencio sepulcral.
Tan agudo es el desprecio por el tiempo
que todos han renunciado a la edad
nadie sabe cuantos años tiene ni les interesa saberlo .
En ciertas ocasiones el moribundo reo se les escapa
y les hace sentir tímidamente su exánime venganza
en algún cansancio esporádico , en la palidez de sus anémicos cabellos ,
en alguna agitación sorda que se escabulle de sus labios,
en la insólita irrupción de la sensibilidad que les roba alguna lágrima .
Pero esta lucidez tan difusa , tan tan vaga,tan peregrina desaparece
con la misma premura que una gota de rocío se incinera en esta ardiente tierra .
Aunque el tiempo se arrastrara por su sangre
como una rata hambrienta masticando desde adentro
la tersura de sus carnes y los segundos de su pecho ,se nos reirán en en nuestra propia cara y seguirán en su festín de eternidad.
dando la espalda con indiferencia estoica
a las miles de lunas y miles de soles que besaron sus pieles morenas.
Han sabido aguardar a las lluvias que no han sido pero según creían
llegarían cuando nadie las esperara.
Han compartido con la muerte innumerables vigilias
esperando que en un convulsivo trance
el agonizante encontrara el descanso
en la espiración.
Han sabido esperar con diplomacia inglesa y una sonrisa amarga
de dulce venganza las migajas de una dignidad negada.
El tiempo se nos escabulle y lo perseguimos tratando inútilmente
de aprisionarlo en un reloj.
Inventamos nombres para esos calabozos ficticios :
milenios,siglos,centurias,lapsos,
módulos , etapas,momentos,instantes.
Sin embargo ellos prescinden de éstos.
Nosotros , asfixiados por la sed de eternidad
tratamos de asirlo de sus delgados segundos
y al escurrirse de nuestras manos poseídos por un demente paroxismo
apelamos a la amenaza de estrangular sus microscópicas milésimas con
el tedio y el aburrimiento.
Ellos lo han tiranizado ,cautivo estuvo siempre durante la observación
quirúrgica con la que cercenan la realidad en un detrito inteligible.
Lo han secuestrado ,maniatado silenciado y desterrado
hacia algún lugar del silencio sepulcral.
Tan agudo es el desprecio por el tiempo
que todos han renunciado a la edad
nadie sabe cuantos años tiene ni les interesa saberlo .
En ciertas ocasiones el moribundo reo se les escapa
y les hace sentir tímidamente su exánime venganza
en algún cansancio esporádico , en la palidez de sus anémicos cabellos ,
en alguna agitación sorda que se escabulle de sus labios,
en la insólita irrupción de la sensibilidad que les roba alguna lágrima .
Pero esta lucidez tan difusa , tan tan vaga,tan peregrina desaparece
con la misma premura que una gota de rocío se incinera en esta ardiente tierra .
Aunque el tiempo se arrastrara por su sangre
como una rata hambrienta masticando desde adentro
la tersura de sus carnes y los segundos de su pecho ,se nos reirán en en nuestra propia cara y seguirán en su festín de eternidad.
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