BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vanidad
doble arma
lengua que me abraza
igual que me penetra
donde habitan los resquicios
donde extraigo las ventajas
sin proezas, sin cargas, hijos
venerables o hipócritas cansados.
Vanidad
auto exigencia insufrible
humareda que deja rastrojos de ignorancia
sin embargo, duele y condena,
y persiste y amarga, convoca
su enorme huella.
Vanidad
fortaleza que los humildes buscan
en sus decesos.
Vanidad
indecible paisaje
calcinado pecho lactante
que siempre asume
su egoísta mirada.
Y esa locura de hablarte
y no entenderte-.
©
doble arma
lengua que me abraza
igual que me penetra
donde habitan los resquicios
donde extraigo las ventajas
sin proezas, sin cargas, hijos
venerables o hipócritas cansados.
Vanidad
auto exigencia insufrible
humareda que deja rastrojos de ignorancia
sin embargo, duele y condena,
y persiste y amarga, convoca
su enorme huella.
Vanidad
fortaleza que los humildes buscan
en sus decesos.
Vanidad
indecible paisaje
calcinado pecho lactante
que siempre asume
su egoísta mirada.
Y esa locura de hablarte
y no entenderte-.
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