Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
No añadas a tu honor mayor tortura
buscando en el espejo una respuesta
por haberte empeñado en una apuesta
que al final terminó, por ser basura.
Es la tuya, tu rictus, tu amargura
esa cara que otrora fuera fiesta
en busca de una máscara funesta
ocultando en el miedo su hermosura.
Veinte abriles aguantan un fracaso
y llorar a esa edad es un retraso.
Permíteme, cariño, un buen consejo:
Cuando el bien a ganar es muy escaso
es mejor atusarse ante un espejo
que acabar en los brazos de un pendejo.
buscando en el espejo una respuesta
por haberte empeñado en una apuesta
que al final terminó, por ser basura.
Es la tuya, tu rictus, tu amargura
esa cara que otrora fuera fiesta
en busca de una máscara funesta
ocultando en el miedo su hermosura.
Veinte abriles aguantan un fracaso
y llorar a esa edad es un retraso.
Permíteme, cariño, un buen consejo:
Cuando el bien a ganar es muy escaso
es mejor atusarse ante un espejo
que acabar en los brazos de un pendejo.
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