VEJEZ TRANQUILA
Cubierto de hojarasca el jardincillo,
el juego saltarín de los gorriones
me distraía de meditaciones
sentado caviloso en un banquillo.
Pensaba en un problema muy sencillo;
en como entretener las largas horas
vagando mis miradas soñadoras
entre las hojas de ocre y amarillo.
Se pasa la mañana en paz bucólica...
El dolor en los huesos me atenaza,
el andar me detiene y embaraza.
La tarde con la siesta es más sufrida
y en la tele una peli entretenida
impide que me sienta melancólico.
Con mi roncar sistólico
mi nocturno descanso es apacible
y despierto con aire bonancible.
Última edición:
::
::