César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tarde se está volviendo noche entre plomo de nubes bajas y bruma que cuelga como fruto de los árboles.
Y yo estoy solo aquí. Velando armas.
Y tengo miedo.
Ya no hay aves.
Todas se fueron a dormir temprano.
Temían la lluvia fuerte que no llegó.
Estrellas amarillas de mercurio
Estrellas asteriscos de neón
Estrellas verdes-rojas navideñas
oxidadas en un tiempo que se va.
Allá en la montaña,
más allá,
la amenaza ronca un sueño avaro
luego de sembrar su confusión desesperanza.
Acá está el cielo gris de plomo y nube baja
listo para ser daga limpia envenenada
cuando, al fin, algo despierte
del todo a la maldad contra el intento
no se sabe si mañana
o si una orden;
no… nada
excepto los que saben.
Todas se fueron a dormir temprano.
Temían la lluvia fuerte que no llegó.
Estrellas amarillas de mercurio
Estrellas asteriscos de neón
Estrellas verdes-rojas navideñas
oxidadas en un tiempo que se va.
Allá en la montaña,
más allá,
la amenaza ronca un sueño avaro
luego de sembrar su confusión desesperanza.
Acá está el cielo gris de plomo y nube baja
listo para ser daga limpia envenenada
cuando, al fin, algo despierte
del todo a la maldad contra el intento
no se sabe si mañana
o si una orden;
no… nada
excepto los que saben.
Y yo estoy solo aquí. Velando armas.
Y tengo miedo.
César Guevar, enero y amenazas, 2015
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