Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Ven!
Ayúdame por favor.
Que no te de miedo,
solo quiero abrazarte fuertemente.
Respirarte dulcemente
y envolverme en tu cuello
para no soltarte nunca.
Corté mi lengua con el cuchillo vil
para que nadie escuchara mi quejido
y mientras sangraba el agua
¿no ves que es mi cariño?
¡Ven!
No enciendas la luz,
es mejor a oscuras.
No debes verme mientras
me abrazas
a lo mejor te sorprenderás
por mis madrugadas
negras.
¡Ven!
dame tu mano
que estoy helada.
No tengo frío
pues soy un ser helado
capaz de enfriar tus huesos
en silencio,
en silencio,
en silencio.
Ayúdame por favor.
Que no te de miedo,
solo quiero abrazarte fuertemente.
Respirarte dulcemente
y envolverme en tu cuello
para no soltarte nunca.
Corté mi lengua con el cuchillo vil
para que nadie escuchara mi quejido
y mientras sangraba el agua
¿no ves que es mi cariño?
¡Ven!
No enciendas la luz,
es mejor a oscuras.
No debes verme mientras
me abrazas
a lo mejor te sorprenderás
por mis madrugadas
negras.
¡Ven!
dame tu mano
que estoy helada.
No tengo frío
pues soy un ser helado
capaz de enfriar tus huesos
en silencio,
en silencio,
en silencio.