LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
VEN HACIA LOS MARES DE ESPUMAS DE RENACIMIENTO
Detrás de la experiencia, veo mi vida.
Toco lo intangible que invade el cuerpo
¡Allí están!
Tus hechos reales, la evanescencia.
Tus presencias en núcleo de actos reales.
Toco lo intangible que invade el cuerpo
¡Allí están!
Tus hechos reales, la evanescencia.
Tus presencias en núcleo de actos reales.
Mientras el mundo, disecado, insalvable;
sin ejes de referencia espacio-temporal;
sin esferas de relojes con fechas;
sin vivencias para ser suplicadas:
Cuando la noche moría entre arcadas,
¡Allí estaba!
Caminante de escaleras de ida y vuelta;
entre personas de figuraciones anárquicas,
casi fantasmas contorsionados y sin habla.
Entre el silencio de la ciudad sin miradas.
Me veía lejos…, acaso no sentía;
flotaba entre el fulgor de la mañana.
Viendo en un cielo azulado y sin estrellas,
el sueño de aquella luna almidonada.
Sentirme detenido en la geometría
para estirar mi mirada hacia lo prismático.
Desde la periferia visual y atrayente,
hacia el vertido supremo del matiz
de unos sonidos de luces caleidoscópicas.
Cuando a mi alrededor los cielos enfundaban
el sexto sentido de los colores morados.
Su rostro punto de regencia para ver…,
para vivir sin desleídas fragmentaciones.
Conversando entre el sabor fresco
de los vientos en vigilia de sedas.
Entre los alrededores de trozos de cielos
fraccionados por unas nubes de especias.
¡Pronto! -Ven pronto-
ven a mi juego de extremas peripecias,
sin evocación de dolores.
A mi juego…
de voces acariciadas por el galope de las sensaciones.
Huyamos de las amenazas de espantos,
del silencio intranquilo de los recuerdos
Disequemos las penurias insultantes
para salpicarnos del humor bello de las risas.
Súbitamente alcancemos la transposición de la luz.
Vernos en un mismo contenido, en un baño
de mares abovedados por sus ondas
en renacimiento de espumas deseadas.
* * * * * * *
luzyabsenta
sin ejes de referencia espacio-temporal;
sin esferas de relojes con fechas;
sin vivencias para ser suplicadas:
Cuando la noche moría entre arcadas,
¡Allí estaba!
Caminante de escaleras de ida y vuelta;
entre personas de figuraciones anárquicas,
casi fantasmas contorsionados y sin habla.
Entre el silencio de la ciudad sin miradas.
Me veía lejos…, acaso no sentía;
flotaba entre el fulgor de la mañana.
Viendo en un cielo azulado y sin estrellas,
el sueño de aquella luna almidonada.
Sentirme detenido en la geometría
para estirar mi mirada hacia lo prismático.
Desde la periferia visual y atrayente,
hacia el vertido supremo del matiz
de unos sonidos de luces caleidoscópicas.
Cuando a mi alrededor los cielos enfundaban
el sexto sentido de los colores morados.
Su rostro punto de regencia para ver…,
para vivir sin desleídas fragmentaciones.
Conversando entre el sabor fresco
de los vientos en vigilia de sedas.
Entre los alrededores de trozos de cielos
fraccionados por unas nubes de especias.
¡Pronto! -Ven pronto-
ven a mi juego de extremas peripecias,
sin evocación de dolores.
A mi juego…
de voces acariciadas por el galope de las sensaciones.
Huyamos de las amenazas de espantos,
del silencio intranquilo de los recuerdos
Disequemos las penurias insultantes
para salpicarnos del humor bello de las risas.
Súbitamente alcancemos la transposición de la luz.
Vernos en un mismo contenido, en un baño
de mares abovedados por sus ondas
en renacimiento de espumas deseadas.
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luzyabsenta
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