Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
Voy a permitirme con el perdón de ustedes, publicar en este foro un poema de mi autoría previamente publicado (de esto hace ya algún tiempo) en el foro de clásica no competitiva.
¿La razón?, haber presenciado hace poco el llanto y el juramento de un padre sobre la tumba aún fresca del hijo de 9 años muerto a manos de la delincuencia que tanto daño hace a nuestra sociedad y en la que, especialmente en la Gran Caracas venezolana, deja día a día su reguero de sangre y dolor.
Sirva como una denuncia a la incompetencia de las autoridades, al abandonar a la suerte de los criminales a las familias de menores recursos, a la impunidad, a la carencia del justo castigo a los agresores, a los "derechos humanos" negados a las victimas y con los cuales se defiende al delincuente, en fin, a esta absurda sociedad de cómplices.
No defendemos la Ley del Talión, procuramos sí, la justa Ley a los criminales.
Hoy juré a mi convenir la cruel venganza,
en mi mente conturbada en estupor,
sigiloso cual requiere la acechanza,
muerto el hijo ha de morir el hacedor.
Recostado del asfalto así sus manos,
acopiando en mi recuerdo aquel instante,
he jurado ante su madre y sus hermanos
sepultar en mustio lecho al agraviante.
Te lo juro por el Dios y por los santos,
por la bala que en tu cuerpo se te halló,
por tu madre, tus hermanos y por tantos,
hoy se muere tu asesino o muero yo.
¿La razón?, haber presenciado hace poco el llanto y el juramento de un padre sobre la tumba aún fresca del hijo de 9 años muerto a manos de la delincuencia que tanto daño hace a nuestra sociedad y en la que, especialmente en la Gran Caracas venezolana, deja día a día su reguero de sangre y dolor.
Sirva como una denuncia a la incompetencia de las autoridades, al abandonar a la suerte de los criminales a las familias de menores recursos, a la impunidad, a la carencia del justo castigo a los agresores, a los "derechos humanos" negados a las victimas y con los cuales se defiende al delincuente, en fin, a esta absurda sociedad de cómplices.
No defendemos la Ley del Talión, procuramos sí, la justa Ley a los criminales.
A los niños y niñas del mundo
victimas inocentes del odio
y a los padres, que impotentes,
lloran sobre sus cuerpos.
victimas inocentes del odio
y a los padres, que impotentes,
lloran sobre sus cuerpos.
Hoy juré a mi convenir la cruel venganza,
en mi mente conturbada en estupor,
sigiloso cual requiere la acechanza,
muerto el hijo ha de morir el hacedor.
Recostado del asfalto así sus manos,
acopiando en mi recuerdo aquel instante,
he jurado ante su madre y sus hermanos
sepultar en mustio lecho al agraviante.
Te lo juro por el Dios y por los santos,
por la bala que en tu cuerpo se te halló,
por tu madre, tus hermanos y por tantos,
hoy se muere tu asesino o muero yo.
© Manuel Bastidas Mora
Venezuela
Venezuela
Última edición: